domingo, 31 de agosto de 2014

De la sinonimia...

De las palabras que dicen lo mismo, tratan de hacerlo, de maneras distintas. Somos esas palabras que decimos, las dichas, las por-decir, las en-decir. Somos las palabras que nos dijeron, las que nos dicen, las que nos dirán cuando se agoten las que en el presente nos relatan como estos seres atolondrados de las palabras alejados de la quietud. Existimos en la palabra, por la palabra y para la palabra, en el decir que marca un hacer, un a-ser (sin ser) que es en una y en otra palabra a la vez.
Tenemos distintas maneras de contar lo mismo, un "mismo" que cambia cada vez que lo contamos, que se hace cada vez, una y otra vez, siempre distinto. Ser el escritor de una historia que no se sabe (ni se puede saber) es el arte en estado puro, su más póstuma expresión. Escribimos, nos escribimos. Escribimos pero nunca todo, nunca la historia toda (que no hay). Nunca todo porque es hermoso que siempre quede algo que contar, algo que comentar, algo que decir... un algo que diga y, en ese decir, nos diga. Somos todos palabras caídas en frases de otros que salvajemente se aman, o se odian, que hablan y nos hablan y en alguna de todas esas conversaciones nacemos nosotros... nacimos nosotros dos.
Vos y yo, siempre palabras. Somos sinónimos, dos que dicen lo mismo de maneras distintas. Somos dos que hablan de los mismos dos, que con nosotros hacen tres. Somos dos, dos que gritan distinto, dos interpuestos, dos puestos entre dos. Del puesto a la posición hay un camino que separa del triángulo y deja uno enfrentado con la propia soledad. Ahí, solo queda ligar(ligar-se y, solo asi, ser) en el decir. Estos dos dicen de esos dos mucho más que dos historias. Somos cuatro historias, tres histerias, cuatro términos... pero vos y yo, vos y yo somos sinónimos. Sinónimos que hablan una misma historia de maneras diferentes.

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