domingo, 21 de febrero de 2021

¿Cuando?

 ¿Cuándo te enojaste tanto?


Hace algún tiempo sucedió que alguien intento enseñarme a manejar. Hace bastante. Papá. Pero el grita. Siempre grita cuando no sabe. A veces yo hago lo mismo. En ese momento, mientras gritaba por alguna cosa yo, en el lugar del conductor, pisé el freno y me bajé. Después de comer bastante tierra y con el apuro que me imprimió mi temor a que me dejara ahí me subí y le ordené que me lleve a casa. No se qué le habrá dicho a mamá pero no volvimos a hablar de eso nosotros dos. Nosotros no sabemos hablar de nuestros desencuentros. Yo me enmudezco y me dan dolores de panza, el grita y asi vamos. 

Muchas veces, a partir de esto, le puse frenos. El punto es que siempre me subí de nuevo y me dejé llevar de nuevo por él. Siempre llegué a donde quiso y sobre la recta final me asusté de desencontrarme conmigo. Entonces, escándalo. Grito. Reclamo la conducción perdida. A veces sucede que siempre fue mia, con o sin auto.

Ayer fue demasiado. No te frené mientras gristaste. No enmudecí pero me callé la boca. A veces cuando no podemos hablar del desencuentro me asusto. No sé cuando pasó que te enojaste así. 

Implosiones

Enterarte y gritar por dentro, vivir el estupor y poner play en la serie que estabas viendo hasta que te preguntas si tenes ganas de guardar silencio y compostura por dos semanas (¿cuando mantuviste la compostura? Te lo pido por favor). Entonces confrontas y gritas frente al estupor ajeno (¿solo a vos te puede implotar el corazon?). Qué insoportable esa cara de susto, esa falta de respuesta (calmate). Te preguntas si será inofensivo o no porque cuando se pone así es plenamente vulnerable pero esa fragilidad no te despierta compasión todas las veces. ¿O si? ¿Ese es el problema? Esa manera de vivir comiendo pasión.

domingo, 10 de noviembre de 2019

Palabras pendientes

A veces cuando sucede que alguien pierde a alguien mas yo me acuerdo de vos. Me acuerdo de los pendientes que no sabiamos que nos iban a quedar. Porque hubieras tenido muchisimos años si me esperabas hasta que yo me daba cuenta que me gustaban los pibes. Y para verme recibido hubieras tenido aún dos años mas. Siempre me pregunté que me hubieras dicho vos de Freud, de Lacan, de teatro, de las obras que leí. El primer libro que leí salió de tu casa despues de que se silenció para siempre. Nos quedó pendiente recomendarnos libros y charlar después ¿sabes? A veces pienso eso cuando leo que me hace preguntarme por qué el último libro que te vi leer tenia carabelas en la tapa. ¿Habrá sido de la conquista? ¿Qué habrías pensado de Galeano vos? ¿Habrás leído algo de Cortazar? A veces escucho que mejor que no estuvieras para el 2001 y todo lo que vino pero también pienso que te perdiste a Nestor y Cristina. Papá te extrañó mucho y no me enseñaste cómo hacer con sus lágrimas. Seguro vos sabías. Y no nos dejaste la receta de las rosquitas. ¿Sabes que soy apurado, como vos? ¿Y que doy mil vueltas para salir, como vos? Te extrañé y van casi 20 años. Es rarisimo pero esto que nos fue quedando suspendido en el aire es una de las cosas mas duraderas de mi vida. Extrañarte es lo mas largo de nuestra historia.

martes, 5 de noviembre de 2019

Sonoridades de un velatorio

Una hija cuenta, con la mirada perdida, que la llamó 8.15 y le preguntó por los hijos. Y ahí no escuchó más. "Me llamó la atención que no tuviera más voz".
Tres hombres entrelazados en un solo abrazo, en un solo llanto. Padre, hijo menor, hijo mayor. Pululan los politicos y politicas, sostenemos la situación entre las lágrimas que nos arrancan los de sangre en sus penas. Y hay gente como suspendida, sentadas o paradas con un halo disperso alrededor, como en una caída libre que no se detiene. Esas benditas expresiones: "estoy cayendo", "aun no caigo", "cayó". Mucha verdad en la paradoja de un cuerpo que aún detenido se precipita cayendo al abismo sin poder aterrizar.
Hijas, y nietos que son primos entre sí, y sus parejas que se miran unos a otros. Y el hijo, anda entre sus hijos pero no sabe cómo atajar a su madre.
"No me debe haber querido despertar. Para cuando me llamó… porque se ve que se levantó y… entonces lo escuchamos y no lo podíamos levantar… y la ambulancia no llegaba pero por suerte la de enfrente es enfermera. Y no llegaba la ambulancia. Hasta que llegó la policía.".
El desgarro producido por la desaparición de ese que era abuelo, y padre, y hermano, y padrino, y, y, y… Ruptura de lo inesperado en medio de plena rutina. ¿Alguna vez escuchaste el silencio posterior al momento en el que el mundo se quiebra para otro? Creo que se escucha ensordecedoramente en algunas miradas, y se palpa su relieve en algunas palabras que intentan surcir paisajes agujereados por la ausencia. 
Una muy cercana llora a los gritos, otros se quejan de tanto ruido si no es sincero. Otra señala la culpa y todos se callan. Nadie cree necesario quedarse la noche entera pero todos acompañan la procesión silente del alma hacia otro lugar alumbrando la noche con sus vigilias. Luego, el ardor de su silencio, ahora eterno. 

viernes, 26 de abril de 2019

Mudarse

¿Alguna vez nos detenemos y pensamos en lo difícil que es acomodar una vida para que entren dos? De gusto sería nomas, porque nada lo hace mas fácil. Hasta nos quitaría el aliento de compartirnos con otro si lo pensamos mucho, porque casi no tiene lógica alguna. ¿Como puedo vender estas marquitas de diez años de mi mesa si me gritan cada una la situación donde escarbaron la madera buscando refugio? ¿como deshacerme de los libros que son eternos pendientes de lectura cuando garantizan con su habilidad para juntar polvo la promesa sustentable de que alguna vez llegará el dia de leerlos? ¿cual seria el sentido de tener nuevas sillas cuando estas tienen el valor de no valer nada, lo suficiente para no extrañarlas pero no tanto como para desconocer que hay cosas en la vida que mejor si se mantienen indiferentes antes que juntar esa potencialidad de faltarte y que duela? ¿por qué cambiar el tele por uno mejor y con menos fallas si cada vez que se apaga me encanta que me robes un beso en la oscuridad y hacerme el que sos un zarpado y prender la serie de nuevo a la espera de repetir? ¿para qué hacernos los pintores profesionales y lijar una pared para pintarla y lijarnos las manos tontamente si para raspones tenemos todos los topetazos que nos damos cuando nos planteamos esas escenas de celos en las que nadie cree? ¿no seria ilógico que juntemos todas nuestras ollas cuando no hay manera de reunir nuestras formas de revolver los tucos? ¿para qué intentar unir tus vajillas con las mias si siempre nos cuesta decidir cual es el plato principal del almuerzo o la cena porque a vos no te gusta repetir y a mi no me jode? No me vengas a mi a hablar de la jabonera de porcelana porque ya discutimos mil veces sobre lo torpes que somos y que la vamos a hacer mil pedazos. ¿Por qué vamos a fingir que yo también voy a lavar los platos si siempre espero a que llegues y no toleres mi pilita de la semana y la laves con tu taza del desayuno? No entiendo el valor práctico de una plancha, y no podría entenderlo si me lo explicas con tu camisa impoluta y calentita. Tampoco te ofendas porque tus manchas las saca mi lavarropas aunque no pueda nunca lavar lo negro de los silencios cuando los hacemos.
Lo que pasa es que tampoco es posible que nos hagamos los tontos respecto de que tenés llaves desde hace mas de un año porque vos también te escarbaste un refugio en mi carne. Es que me gusta cocinarte para ver como comes tan distinto a mi, lento y tranquilo. Es que me es imposible entender qué te haría dormir en tu cama sólo cuando despertarnos juntos es tan gracioso para vos por mi pájaro loco en la cabeza y a mi tan divertido porque el perro te lame y lame hasta obligarte a darle bola. Pasa que no es mas sencillo ignorar la tendencia hacia donde avanzamos haciéndonos los tontos. Es muy difícil dejarte elegir una alfombra de baño con la excusa de que no te gusta mojarme el piso y no decirte que a mi tambien me gustaría que tus pies caminen descalzos en mi casa todos los días.

Pero bueno. En estas cosas no hay que pensar porque al final no te dormís mas pensando en lo lindo de los abrazos y lo incómodo de una mudanza y tampoco es el eje.

miércoles, 16 de mayo de 2018

No se muy bien como seguir...

Hay momentos en los que caigo en todo lo que hago y desconozco cual es la fuerza que me impulsa. Me desoriento ahi, necesito que me atajes pero es difícil porque ni vos sabes ni yo me reconozco tan perdido como estoy. En otras ocasiones surco un espacio bailando. Me gusta bailar y reencontrarme ahi con todo lo que hace música. A veces te quiero mucho aunque no se sepa. Bailando es mas facil, ¿sabes? Me voy de tema, no es a propósito. ¿Sentiste alguna vez que tu cuerpo es el lienzo donde se expresa el dolor del mundo de a ratitos? Es terrorífico darse cuenta que cuando no es eso, no sabes qué otra cosa hacer con él. ¿Y si la vida que construimos alrededor no alcanza para salirle al cruce al dolor? Para eso yo tengo una esquinita en todas mis casas para llorar tranquilo en una sillita en la que esperaba sentado a mi papá cuando tenía tres. No siempre se puede, perdón. No se muy bien como seguir, pero tal vez otro dia retomo.

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Hoy, mientras me daba cuenta que me dejé mi bufanda en casa al salir, pensaba en cuanto me cuestan las buenas costumbres. Y ahora mientras escribia veo que me pasa muy seguido tipear l en lugar de m y capaz eso es llevar al otro lo que a mi me pasa. ¿O será el sobrenombre de mi amiga Mele? No se. 

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Llegar a casa con eso en la cabeza y cantarlo. Poner esa playlist y arrasar lo que se pueda con movimientos que no vas a hacer en la pista de la fiesta de fin de año del laburo porque aunque no quieras sos un poco cobarde. No me mires asi, yo soy solo tu vecino en el ascensor. Es a la noche cuando me convierto en oreja y escucho tu deslizar de pies y una danza a oscuras. Parás solo para servirte mas vino y te acostas muy tarde. Cuántas historias podria contarte de tus ojeras al salir, de tus saludos al llegar y de la musicalidad con la que cerras la puerta. Dejá, no me des bola, voy a sumirme en este silencio de nuevo. Buena cena.

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Quieto, tenso, musculatura activa, alerta, estoy en un estado de crispación. Y son las sábanas y vos, la alergia y el sueño, y el suelo. Duermo y me despierto, me ahogo, me saco la remera... no, mejor no. Me doy vuelta y de repente un beso, un abrazo, una caricia en la pierna. Entrega total, somos el amor y mas, o al menos sonamos bien. Todo se desvanece. Es un sueño, es el suelo, es nuestro cielo.

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Te voy a extrañar. Pero a vos, no a la maquinita de tirar frescas, de querer quedarse con la ultima palabra ni al ganso que reduce lo que me pasa en términos de capricho o mala voluntad. A mi me gustaba la idea de contarte algunas cosas pero entendi que el juego no te va y capaz entendi mal porque tambien al dejar de jugar reclamaste. No sé, pero la experticia en mi sensación no se la otorgué a nadie para que sin preguntar te aparezcas a inventar que vos si la tenes clara. No hay nada claro en nuestro lio. Te quiero igual.

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martes, 24 de octubre de 2017

Un juguete exigido no es un juguete de verdad

La manera en la que un niño se entrama en una historia familiar es diversa y variopinta. El proceso comienza la primera vez que un padre fantasea con la idea de que un hijo suyo tenga un hijo que represente al linaje para la posteridad (o sociedad, o mundo, o múltiples etcéteras - ¿representación frente al Otro?). Las fantasias que delinean una posición en el deseo parental a este niño por venir son de lo mas singulares, producto de los tejidos y vicisitudes del tejerse una versión amable del sentido de la vida. De ello solo tenemos versiones, como constructos moviles y variables (en el mejor de los casos) que surgen fruto de lo que otros y Otros han podido donarnos y lo que uno ha podido ir haciendo con eso.

El juego es el espacio de libertad donde los niños pueden ensayar sus tejidos de vida, poner y ponerse a prueba sin riesgos y dirimir las vicisitudes de la construcción de sentido. El juego como articulador fundamental del desarrollo de un niño no es un factor transportado en los genes, requiere de ser donado por otros y sostenido, requiere que se lo reconozca como juego y no como vandalismo, capricho o sintoma. El juego convoca a la filiación en su punto articulador principal: el deseo.

Los jueguetes, en esta historia maravillosa, son la apoyatura material necesaria del juego y, en ese punto, parte de la construccion compartida del escenario lúdico. ¿Que quiere decir esto? Que los padres o sujetos en posición parental incluyen en la donación y reconocimiento del juego a los juguetes como objetos para los niños. Claramente el juego no depende de que los padres tengan los recursos economicos para solventar el gasto altisimo que requiere comprar un juguete hoy en dia. Mas bien, jueguete puede ser cualquier cosa que entre en la combinatoria y los desplazamientos del juego. De alli que un palo pueda ser un caballo, el barro una rica torta y la nada misma convertirse en un personaje ficcional; o bien los juegos mas caros de la jugueteria podrían ser ignorados de lleno o no ingresados en la trama lúdica. No son las cualidades del objeto las que proponen su función sino la historia y lo que con ella puede hacerse. Esto se da, ya dijimos, no naturalmente sino en el encuentro entre Otros y otros que habilitan al juego y sus compinches los juguetes como actividad subjetivante.

No hay entonces EL juego o EL juguete 'utiles' para tal o cual padecimiento. No es la 'utilidad' prefabricada la que alivia las 'nanas' de la subjetividad. No hay fábrica que abastezca con LA respuesta para las fallas y caidas del sujeto en la instalación del juego. Esto no hace tope al capital para confeccionar saberes que fundamenten el empuje al consumo, que es hijo de intereses economicos y de la ética de los bienes, no toca en ningún punto al deseo como espacio vacío que permite que se funde la primer jugada del '¿jugamos?'. El capital marcha con sus botas despuntando canciones que invitan a la exigencia... 'jueguen, todos'. Pero esto no es una propuesta, no es invitación, no hay merienda de por medio ni amigos. La exigencia es que TODOS jueguen... a esto. Y ese 'esto' es el objeto de ultima generación en materia de niños. Juguetes son otros. Estos son objetos de consumo para niños, diseñados para engañar a padres y madres para que hagan pasar en ese objeto la exigencia pero no su deseo.

Es vergonzoso presentar un juguete como 'propio' o 'específico' para un padecimiento porque se juega con ese padecimiento y la verdad que porta y hace signo de malestar en una familia. Eso es vergonzoso para quienes cuentan con ese recurso. La vergüenza y el pudor no son dones que la historia le haya donado al capital.

Quiero PARA TODOS la posibilidad del juego... y que cada niño decida CON sus otros y Otros qué juego, como jugarlo y con qué. Hace falta que para todos haya la posibilidad de construir un cada uno singular, especifico no de un padecimiento sino de un sujeto, sujeto que en su constitución siempre se invoca entre varios. Quiero avergonzar a quienes proponen una sola manera de jugar, quiero que la risa del juego de los niños se oiga entre los ruidos de lo social. Me entristece el silencio de los niños capturados en los supuestos 'juguetes que calman'. Prefiero la melodia de la infancia a la que el juego no se le deniega a partir de ofrecemientos fulgurantes y extorsivos. Los juguetes, inventemoslos jugando.