domingo, 18 de diciembre de 2016

El pibe de las Vans Bordó

Lo empecé a reconocer en el vagón todos los jueves por sus zapatillas. Me sorprendia lo prolijas que estaban, pero él en general: su morral, su rostro, la forma en que su incipiente bronceado armonizaba con el color de su remera. Me daba miedo mirarlo por demasiado tiempo pero estaba atrapado en su arquitectura.

Siempre lo perdía en la Biblioteca Nacional. En el camino ahí desde la boca de subte pareciamos dos tontos jugando a pasarnos, acelerando el paso y esquivando transeuntes.

Siempre fui cachibache. Mis zapatillas lejos estaban de llamar la atención de nadie, usaba una joggineta los jueves para estar cómodo en el trabajo y mis remeras eran básicas o ridículas, jamas un punto medio.

Lo imaginaba escuchando rock clásico o algo instrumental pero me daba verguenza escuchar cumbia como suelo hacer en la calle asi que siempre ponia otra cosa cuando estabamos juntos.

Fue un mito... mi cuento de los jueves antes de entrar a trabajar. Nos repetimos una vez por semana. Rompo el hielo mirandole las Vans bordó mientras él juega a ignorarme y cambia de canción. Lo miro sólo si no me mira, intento provocarlo y no me sale. Soy torpe, tal vez miedoso, idealista.

Estos fundamentalismos chotos de la corporación julivudense te arruinan los lentes de la perspectiva en el romance. El grueso de nuestra relación, secreta para el, es nuestra carrera en caminata y; nuestra separacion es estupidamente la misma cada vez y sin razón algún. Así, sucesivamente, me pregunto cada jueves cómo puede uno extrañar a los extraños.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Podria pedirte perdón, pero me late el orgullo en las venitas de la muñeca. Te juro que pienso que es inútil, que coincido con vos, que me gustaria ser otro. Pero bueno, me toca ser este, con estos bailes, con estas tendencias destructivas, con estas caras de orto. Me encantaría poder aceptar sencillamente que invites la cena, que lo hagamos en el balcón y obviar la molestia cuando haces chistes tontos. Me gustaria vivir mas relajado pero no se como se hace. Se que con el tiempo las cascaras se me caen, también se que vos no estas para esperas, aunque aplaces las concreciones. Se que se quiebra en mil pedazos un papel frente a poner en palabras lo que yo hubiera querido en esas noches que dormimos abrazados, se que me angustia y se que no queres eso. Me resulta insoportable saber que no soy lo que queres, te soy sincero.

martes, 20 de septiembre de 2016

Informe EC o una vida arrasada en simples crueldades

"Ah, ¿pero no sabias? ¡Se murió!" Cae un teléfono en la fantasía, realizando la escena perfecta de alguna película jolivudense. En la escena de verdad alguien se aferra al teléfono para no caer desplomado al piso. Qué raro resulta a veces aferrarse a cosas de las que en realidad uno mismo es soporte.

Vuelven fotos. Estamos en su casa, él grita que no quiere irse pero encuentra en mis ojos la limitación que lo ancla a una debacle. Fui espejo de la desgracia mas grande de su vida, presencia que convalidó que la decisión no era suya ni tampoco la mejor. Y allí se embarcó entonces en oponerse con todo lo que le quedaba de existencia a esos mandatos de los militantes del bien. Puso su cuerpo como apuesta en la ruleta y nunca fue un tipo con suerte.

Ni un bastón le pudieron dar. Porque ellos, los burócratas, solo entienden de papeles, de cosas vanas, de prácticas adultas y sellos, de sobres de colores, de formularios y mas formularios. Ellos no se conmueven cuando aparece la necesidad en un cuerpo que les tiembla enfrente, que no goza del equilibrio que supo tener, que no soporta en pie la espera que supone ese numerito verde, sus líneas amarillas del piso ni sus 30 a 90 dias hábiles. Los burocratas nos tienen presos de su propia esclavitud.

No lo supieron cuidar con su cuerpo de abuelito. Y es que un abuelo no necesita geriátricos nada más, sino nietos (o gente de buena madera que oficie de tal) a quién contar sus historias y muchisimo respeto. Él necesitaba la sorpresa que le regalabamos tras de cada relato. Él necesitaba un poco de amor del bueno y alguien que escuchara. Nos llenó de magia, pero el totalitarismo berreta de las instituciones asilares lo apagaron.

Al verme se arrima con los brazos extendidos, nos abrazamos y dice: '¡eh flaquito! ¿me extrañaste?'. Salimos a tomarnos el tren porque a Fulanita le dió pereza cambiarlo de banco y tenía que cobrar a hora y media del agujero donde lo depositó Menganito (hermano de Fulanita en el discurso del 'marchen'). Lo apuraron tanto que no se abrigó bien, pero no importa porque mi garganta no necesitaba mi bufanda. Por tantas pelotudeses me quedo afónico...

Qué sorpresa esa mirada cuando me agradecía un chocolate que le regalé. Y es que, claro, ¿cómo no te emociona el chocolate, pibe? A mi me gustaba mirarlo mirar el paisaje mientras me preguntaba en qué pensaría tras cada estación. Por momentos veia alli retazos de recuerdos de otro viejo importante de mi vida.

Su mayor aspiración era ir a un bazar gigante y a los locales baratos de algunas zonas donde todo abunda para invertir unos mangos. El era sencillo, noble, solidario... un tipazo. Jugaba con los nenes en los transportes públicos, haciendoles morisquetas que me hacian reir hasta a mi. Pero esas cosas no entran en los papeles, no te las certifica nadie, mueren sin encarpetarse en el fichero de alguna Sultanita... y menos mal.

Casi no te miraba cuando perdía estabilidad. Agradecía en silencio que le tendieras la mano y no dijeras nada. Sostener, solo sostener. La ultima vez me dijo 'gracias por los servicios prestados' en chiste, mientras me devolvía mi campera y me abrazaba, al parecer muy lento para la enfermera que quería cerrar la puerta.

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'¡Eh flaquito! ¿me extranaste?'. Te lo prometo Enrique.

domingo, 27 de diciembre de 2015

Estoy aburrido, estoy decepcionado, vivo traicionado. El amor promete, escribe historias, se pasea por mi vida bien vestido suspirando ilusión. Amo mal, me enlaza la locura, me atrae la incertidumbre y me destruyen los portadores de las preguntas que no son asunto mio. Y mis celos, esos malditos compañeros de penurias, y el asco que me provocan los besos inadecuados, los que no son aquellos dulces manjares de mi amante distante. Esos que son encontrados, besos encontrados porque fueron buscados, provocados, incitados, sugeridos, cultivados y que sin embargo, en el ultimo momento, hubiera preferido rehusar, no dar, no entregar y huir. Ah las huidas, las corridas, las bombas de humo, mis juegos de escapismo frente a la sola posibilidad que algo se lleve conmigo o contigo el deseo en su realización. El verdadero terror a oficiar de causa del brillo de tus ojos, del tropiezo de tu voz o destinatario de los dones que sin ser lo que quiero no paro de pedir. Es el rechazo el tormento, es el saber la pasión y es acaso el amor mi tema para dos. Aunque bien, llegando a los finales de cada Corin Tellado, miro hacía atras felizmente insaciable, vacío y con la triste sensación de falsedad que caracteriza a nuestro mundo para mis modos.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Yo NO quiero nada

Frase equivocable si las hay. Vale apreciarla un segundo en su complejidad para desentrañar los secretos que esconde a la vista de todos los que al pasar la escuchan y creen que entienden (ni hablar de los que 'entienden' al decirla).
Lo primero a remarcar es que empieza con un 'yo'. Ahi va, el burro por delante pa'que no se espante. El yo, que no sabe de otro mas que de su ombligo y poco ha de importarle otro aunque pretenda que si. Yo, que ama a igualdad y semejanza de lo que dice querer, desconociendo en el tránsito que no sabe. Pedante y egolatra, ciegamente equivocado, se adelanta a ser lo primero en ser enunciado, como si eso fuera garantia de algo.
No. Palabra límite. Palabra demarcatoria. Ella señala, orienta, regula un transito: el imposible. Esto NO, por acá NO... querer, NO. Que ella señale lo prohibido no quita que podamos coquetear con franquearlo, derribarlo, mancillarlo, esquivarlo, desconocerlo o lisa y llanamente... desobedecerlo.
'Quiero' es un verbo complejo de conjugar. Su afirmación en presente no descarta el futuro, a veces lo promete y otras le teme, tiembla al enterarse que la conjugación futura podría no ser perfecta o no ser a secas. Quiero, presente, no puede decirte que no hubo un quise ni que ese esté tan claramente en el pasado, allá con lo olvidado. Bien sabemos que un quiero desmemoriado es un quise queriendo querer de nuevo.
Finalmente 'nada'. Triste lo que queda en el final. Nada. Que, por lo demas, tampoco sabemos qué es. Las cosas mas cercanas a ella son las que comprometen el vacío propio, el limite de todo sentido, el final del camino. Un moño nos ata la garganta y solo queda enmudecer. La nada tal vez sea esa tendencia destructiva que nos habita y nos lleva a los finales de los cuentos.

Para quien escucha otro lugar posible, quien 'NO quiere nada' (aunque lo ignore) querria en principio alguna Otra cosa que rescate su cuento del final funesto. Sin embargo, prefieren varios sordos preservarse en la precaución que hacer un salto al vacío. Y si esa es la decisión, por mas corazón que haya... hay nada.


domingo, 29 de noviembre de 2015

En el espejo de sus ojos encontrar el que fuiste sin saberlo...

La sensación de ver a quien fue elegido como amante mirando hacia otro lado. El sentimiento de enorme tristeza, de golpe duro y seco, el amarre de las tripas tensándose. Yace ahí, ya sin mí, libre para reencontrarme en cualquier esquina y proferir un devastador 'hola'. Lo único aun mas doloroso que este silencio que nos separa sería que un día el mismo se quiebre, que un día la distancia desfallezca, que nuestra esquina nos reencuentre y tengamos que honrar lo poco o mucho que nos llegamos a querer diciéndonos palabras amables (sentidas o no). El corazón se reparte en los distintos bordes del mundo que te cruzaron con otros. Solo así se explica que un buen día al darte la vuelta descubras al extraño amante que fuiste habitando lo ojos de quien, poco o mucho, te deseó.

viernes, 27 de noviembre de 2015

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(...) (serenos) (ser en nos) (ser es no) (seres no) (cerezo) (ser eso) (ser es o...) (seres o...) (seres) (ser es) (se res) (se reza) (se riza) (sé risa) (se roza) (ser osa) (ser rosa) (cerros) (eros) (error) (el horror) (el horno) (él hoy no) (él coimó) (él colmó) (el colmo) (el cómo) (¿cómo?) (como) (si, como) (no, como) (si, ¿como no?) (el cono) (él, ¿con?, ¡no!) (con él no) (con Noel) (sin Noel) (Noel sin 'sin' ni 'con') (Noel sólo) (Noel acompañado) (no, él acompaña) (él no acompaña) (él no, acompaña) (acompañá, él no) (...)