Perdido. "¿Como?", eso se me viene a la mente. "¿Como?".
¿Me caí del bolsillo de alguien?
No.
AH! Ya sé, ¡salí sin saber el camino de vuelta!
No.
Bueno, me olvidé de ir a buscarme a alguna clase en la facu.
NO.
OK! Entonces no termino de entender como es que la gente puede decir que estoy "perdido". ¿Dirán perdido como extraviado o se refieren a que de mi situación no hay retorno? Capaz que era eso, todo este tiempo, y yo lo ignoraba. Pero la verdad es que tampoco siento que esté en una posición semejante.
"Callado", "desbolado" y "toda la vida" fue lo mas utilizado de nuestra ultima conversación civilizada. Después de mucho tiempo resignifiqué lo que dijeron esa noche.
Calla-do: Calla por alguien que obligar a callar, a silenciar.
Des-bola-do: Persona que solía tener un par de pelotas y las perdió merced de alguien.
"Toda la vida": Acostumbrate.
Yo digo: "Quiero, espero y merezco MÁS."
domingo, 24 de junio de 2012
Uf... ¡como pasa el tiempo!
Pensar que hace no mucho todo giraba alrededor de cualquier cosa y hoy gira alrededor de vos, un imposible. ¡Que maneras tan retorcidas tiene este deseo inconsumable de mantenerse despierto, que maneras tan masoquistas de vivir el amor! Y lo peor, es lo divertido que es. Me encanta pensarte, pensar en tu cara si alguna se me ocurriera pisar Mendoza, me encanta pensar como sonaría tu voz si te tuviera ahí, para mi, solo para mi. ¿Qué hacer? ¿Qué hacer? ... ¿Y cómo?
domingo, 19 de febrero de 2012
Extraño. Extraño, del verbo extrañar. No sé si esta bien o mal, pero extraño. Cada vez menos, pero una vez cada tanto. Es inevitable. Trato de verle el lado positivo: si extraño, es porque quedó atrás, es una historia pasada que se presenta una y otra vez en mi mente con distintos escenarios, se "representa". Es lógico que después de tanto tiempo haya habido inscripción, que haya representación (como aquello que se re-presenta, que se vuelve a presentar). Lo que no hay, es representificación: no hay una presencia que se repite en su materialidad, sino un recuerdo, siempre distinto y eternamente igual de seres del presente que forman parte de mi no tan lejano pasado.
Cuestiono. Cuestiono, del verbo interrogar. Me interrogo sobre la presencia. La presencia en tanto material, concreta (hasta "real" si se quiere) no tiene tanto valor, tanto peso. Es una de esas cosas que se necesitan en un principio, para que se dé la "presentación", pero con el pasar de esa escena primera la repetición, la "re-presentación" no necesita de ella como tal. Si no, miráme ahora, recordando, volviendo una y otra vez a la fundación pasada del edificio que jamás construimos por ausentes. Estuvimos, nos inscribimos, fuimos importantes para el otro pero nos dejamos, nos abandonamos, dejamos de hacernos presentes. Nos pusimos en piloto automático, la presencia quedo por fuera, nosotros quedamos por fuera. Lo único que hice yo fue correr mi cuerpo también, quedé completamente fuera. Y ahora, es extraño extrañar.
Cuestiono. Cuestiono, del verbo interrogar. Me interrogo sobre la presencia. La presencia en tanto material, concreta (hasta "real" si se quiere) no tiene tanto valor, tanto peso. Es una de esas cosas que se necesitan en un principio, para que se dé la "presentación", pero con el pasar de esa escena primera la repetición, la "re-presentación" no necesita de ella como tal. Si no, miráme ahora, recordando, volviendo una y otra vez a la fundación pasada del edificio que jamás construimos por ausentes. Estuvimos, nos inscribimos, fuimos importantes para el otro pero nos dejamos, nos abandonamos, dejamos de hacernos presentes. Nos pusimos en piloto automático, la presencia quedo por fuera, nosotros quedamos por fuera. Lo único que hice yo fue correr mi cuerpo también, quedé completamente fuera. Y ahora, es extraño extrañar.
miércoles, 25 de enero de 2012
Durante mucho tiempo creí en la bondad infinita de la gente, creí que todos decían la verdad, que todos tenían buenas intenciones. También me creí lo que decían de mí, deje que me construyeran: monstruoso o virtuoso, anormal, poco convencional, amanerado, engreído, egocéntrico, infinitamente imperfecto. Creí, siempre creí. A todos les creí y, lo que es mas importante (por lo menos para mí) y siempre lo será, lo hice por amor. Amé, no fue un simple querer, amé; y de ese amor se alimentó mi fe en todo.
Este año discutí con mi fe, le pedí fundamentos y ella, brutalmente inteligente, me dijo que por concepto no podía sino negarme tal cosa. No obstante, mi pedido simplemente escalo una posición: le pedí fundamentos al amor y solo encontré una historia. Leí la historia, como siempre lo hice cada vez que perdí el norte de la cuestión, pero la leí con otros ojos, con otros oídos. Esta vez, me permití cuestionarla. La traumaticé, la cuestioné, pedí explicaciones, busqué entre recuerdos y acciones, nadé en mares enteros de angustia y falta. Me hallé solo este año. No entendí pero llegué a varias conclusiones temporarias.
No podía ser, había algo que no resultaba lógico. Si todos somos buenos, seres de luz con geniales intenciones y si amamos y nos amamos, ¿como es que no hay acciones que muestren ese amor, esa luz? Concluí en que efectivamente, la lógica no todo lo abarca. Y no solo eso, a veces los callados son los menos silenciosos, a veces hacerse el boludo es lo mas inteligente, a veces la falta de fundamentos implica lo que implica, por mas arabescos que la adornen.
Me dolió, salí adelante como pude, trato de perdonar. Y cada día al levantarme se me hace difícil. Y cada tanto me olvido de donde es que saco la fuerza para perdonar, y es entonces cuando vuelvo a perdonar. Sin fuerza, no importa. No es la fuerza lo que hace el perdón. El perdón es perdón, y a mi me alivia. Capaz que a otros no les importa, pero yo lo noto. Noto que estoy sanando por lo afectado que está mi cuerpo.
Es probable que muchos crean que mi discurso es contradictorio. Solo aquellos que me entiendan sabrán que no es así. A ellos, al igual que a todos, gracias por ser (o haber sido) parte de mi vida, sea cual haya sido su papel.
Este año discutí con mi fe, le pedí fundamentos y ella, brutalmente inteligente, me dijo que por concepto no podía sino negarme tal cosa. No obstante, mi pedido simplemente escalo una posición: le pedí fundamentos al amor y solo encontré una historia. Leí la historia, como siempre lo hice cada vez que perdí el norte de la cuestión, pero la leí con otros ojos, con otros oídos. Esta vez, me permití cuestionarla. La traumaticé, la cuestioné, pedí explicaciones, busqué entre recuerdos y acciones, nadé en mares enteros de angustia y falta. Me hallé solo este año. No entendí pero llegué a varias conclusiones temporarias.
No podía ser, había algo que no resultaba lógico. Si todos somos buenos, seres de luz con geniales intenciones y si amamos y nos amamos, ¿como es que no hay acciones que muestren ese amor, esa luz? Concluí en que efectivamente, la lógica no todo lo abarca. Y no solo eso, a veces los callados son los menos silenciosos, a veces hacerse el boludo es lo mas inteligente, a veces la falta de fundamentos implica lo que implica, por mas arabescos que la adornen.
Me dolió, salí adelante como pude, trato de perdonar. Y cada día al levantarme se me hace difícil. Y cada tanto me olvido de donde es que saco la fuerza para perdonar, y es entonces cuando vuelvo a perdonar. Sin fuerza, no importa. No es la fuerza lo que hace el perdón. El perdón es perdón, y a mi me alivia. Capaz que a otros no les importa, pero yo lo noto. Noto que estoy sanando por lo afectado que está mi cuerpo.
Es probable que muchos crean que mi discurso es contradictorio. Solo aquellos que me entiendan sabrán que no es así. A ellos, al igual que a todos, gracias por ser (o haber sido) parte de mi vida, sea cual haya sido su papel.
sábado, 24 de diciembre de 2011
Creerme los relatos...
Leo y releo. Una parte de mi no puede creerlo, la otra sonríe socarrona y dolida y piensa para sus adentros y los míos:
"Estamos todos" pero, ¡che! ¡PARÁ! ¿No falta uno?
No. No falta ninguno. Hace tiempo que está ausente. Estuvo ausente mucho antes de que se ausentara su cuerpo, y por eso cuesta tanto entender estas situaciones. Una vez una amiga me contó que alguien le había dicho que, si bien especiales, todos también somos accesorios, somos reemplazables. Cuando abandonamos un camino, nuestro lugar se llena, otro toma el camino que nosotros dejamos libre. Desaparece nuestro caminar en ese sendero y se materializa en otro. Yo me creí la historia, yo me creí esos relatos de fraternidad infinita; pero siempre el mate tuvo mas protagonismo que yo en ese lugar. Por eso a nadie le duelo, por eso nadie me duela. Por eso, y porque han encontrado reemplazos. No son los mismos que yo, pero son los que tienen que estar alli; y yo soy el que tengo que estar aqui. Por mucho tiempo creí ilusionado cosas que no eran. Hoy escribo una historia distinta, aunque no voy a negar que llegado el momento de cruzarme con lo que escriben otros me estremezco un poco por la angustia.
Sin embargo, estoy rodeado, hoy, ayer, durante el año (pasado y los que vendrán) de gente que ha elegido caminar a mi lado sobre el mismo sendero, bailar con la música que propongo, festejar mi salud y yo la de ellos, apoyarnos en todo por el simple hecho de que nos une un lazo, festejar aun mas, ser felices, compartir las tristezas para que pierdan consistencia, entre mil cosas maravillosas que las palabras no logran atrapar.
Agradezco entonces haber retomado el poder para escribir mis propios relatos.
Feliz Navidad, y adios mi querido pasado.
¿Nos creías especiales? ¿Nos creías parte? Te la creíste, caíste. ¡Inocente palomita!
"Estamos todos" pero, ¡che! ¡PARÁ! ¿No falta uno?
No. No falta ninguno. Hace tiempo que está ausente. Estuvo ausente mucho antes de que se ausentara su cuerpo, y por eso cuesta tanto entender estas situaciones. Una vez una amiga me contó que alguien le había dicho que, si bien especiales, todos también somos accesorios, somos reemplazables. Cuando abandonamos un camino, nuestro lugar se llena, otro toma el camino que nosotros dejamos libre. Desaparece nuestro caminar en ese sendero y se materializa en otro. Yo me creí la historia, yo me creí esos relatos de fraternidad infinita; pero siempre el mate tuvo mas protagonismo que yo en ese lugar. Por eso a nadie le duelo, por eso nadie me duela. Por eso, y porque han encontrado reemplazos. No son los mismos que yo, pero son los que tienen que estar alli; y yo soy el que tengo que estar aqui. Por mucho tiempo creí ilusionado cosas que no eran. Hoy escribo una historia distinta, aunque no voy a negar que llegado el momento de cruzarme con lo que escriben otros me estremezco un poco por la angustia.
Sin embargo, estoy rodeado, hoy, ayer, durante el año (pasado y los que vendrán) de gente que ha elegido caminar a mi lado sobre el mismo sendero, bailar con la música que propongo, festejar mi salud y yo la de ellos, apoyarnos en todo por el simple hecho de que nos une un lazo, festejar aun mas, ser felices, compartir las tristezas para que pierdan consistencia, entre mil cosas maravillosas que las palabras no logran atrapar.
Agradezco entonces haber retomado el poder para escribir mis propios relatos.
Feliz Navidad, y adios mi querido pasado.
viernes, 23 de diciembre de 2011
Sorprendeme 2012
Cierro el año con mil preguntas abiertas en análisis. Cierro el año con un entorno modificado. Cierro un año académico de los mejores que he tenido (y de los mejores que se puede tener creo yo). Cierro un año con amistades que jamas se me cruzó por la cabeza que iba a hacer. Cierro un año con una actitud muy distinta a la de siempre. Cierro un año ansioso de emprender los viajes del siguiente. Cierro un año atípico, en el mejor de los sentidos. Cierro un año con cambios impensados. Cierro un año habiendo debilitado personajes con lo que me creí obligado a cargar toda la vida. Cierro un año de luz como ninguno.
Abro un año siguiente con miles de puertas para explorar, muchos recovecos que conocer y ventanas por donde asomarme. Abro un año de interrogantes nuevos. Abro un año académico con éxitos seguros. Abro un año con emoción, con gran felicidad, con ganas de compartir, ganas de estar, ganas de sumergir la cabeza de lleno en lo que importa. Abro un nuevo periodo, de transición a muchas cosas. Abro un nuevo episodio, uno que costó tiempo abrir pero que ya está aquí tocando la puerta tan ansioso como su protagonista. Abro un año para apalear los restos de historias que no son mis historias, sino correlatos. Abro un año de genialidades, de risas (muchas mas que este), de ilusión.
Tengo muchas llaves, muchas oportunidades y he logrado cerrar las puertas que me retenían en historias que hacia tiempo habían terminado. Digo mas, he logrado elegir cerrar esas puertas, ponerle fin yo mismo a las historias que apuntalaron versiones dañinas de mi.
Por eso, y por todo aquello inatrapable por mis palabras, este año espero sorpresas, mas sorpresas.
Abro un año siguiente con miles de puertas para explorar, muchos recovecos que conocer y ventanas por donde asomarme. Abro un año de interrogantes nuevos. Abro un año académico con éxitos seguros. Abro un año con emoción, con gran felicidad, con ganas de compartir, ganas de estar, ganas de sumergir la cabeza de lleno en lo que importa. Abro un nuevo periodo, de transición a muchas cosas. Abro un nuevo episodio, uno que costó tiempo abrir pero que ya está aquí tocando la puerta tan ansioso como su protagonista. Abro un año para apalear los restos de historias que no son mis historias, sino correlatos. Abro un año de genialidades, de risas (muchas mas que este), de ilusión.
Tengo muchas llaves, muchas oportunidades y he logrado cerrar las puertas que me retenían en historias que hacia tiempo habían terminado. Digo mas, he logrado elegir cerrar esas puertas, ponerle fin yo mismo a las historias que apuntalaron versiones dañinas de mi.
Por eso, y por todo aquello inatrapable por mis palabras, este año espero sorpresas, mas sorpresas.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
Capaz...
Capaz que si hoy me hubieras visto en ese, mi espacio, no me hubieras reconocido. Vos tenes la imagen de otro ser, de otro cuerpo. Ahi en ese cuartito se empieza a poner en juego algo de lo mio, y cada vez mas. Cada vez mas hay mas de mí y menos de ese personaje destructivo que tan bien adornaba tu vida. ¿Como es? ¿Como se siente?
Capaz, hoy me siento CAPAZ. Habilitado para toda posibilidad, aforizado, liberado de las cadenas de una mascara que servia a los efectos de un juego macabro que aprendí a dejar de jugar, aprendí a reemplazar la pasión masoquista que me unía a vos con la satisfacción que da la felicidad. Y ahora, me siento capaz de todo, de todo lo que puedo y sin tus pies en mi garganta, aplastando mi voz.
Capaz, hoy me siento CAPAZ. Habilitado para toda posibilidad, aforizado, liberado de las cadenas de una mascara que servia a los efectos de un juego macabro que aprendí a dejar de jugar, aprendí a reemplazar la pasión masoquista que me unía a vos con la satisfacción que da la felicidad. Y ahora, me siento capaz de todo, de todo lo que puedo y sin tus pies en mi garganta, aplastando mi voz.
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