Yo me pregunto, cuando me traicionaste, ¿en que pensabas? Me lo pregunto sinceramente. En que habras estado pensando al decidir tirar todo a la basura. Seguro pensabas que ibas a salir indemne, como siempre.
Te salio mal.
Todavía el domingo te lloré horrores, porque no te mereces nada de lo que te dí, porque me decepcionaste peor que todo el resto, porque viniendo de vos es peor. Vos, que siempre fuiste diferente, en realidad sos igual que el resto; portas una mascara tan o mas pesada. No se como duermen de noche, lo digo en serio, no lo se. El aire se me escapaba de los pulmones, no entraba, no podía respirar de la angustia; pero es muy probable que de eso no sepas nada, ni te interese. Nunca te interesó.
Este es el lugar en el que no quería estar, donde ocupo un lugar que no tengo. Me paré frente a vos y te lo pregunté, te dí una salida, te dí la posibilidad de que me dijeras que todo había cambiado; decidiste mentirme y las mentiras tienen patas cortas. Y ahora, ahora se acabo, ahora no se como seguirá la cosa pero no me interesa tampoco.
Lo único que hoy me llama algo la atención en saber que pasaba por tu mente mientras me mentías a la cara haciendome creer que yo era mas que esa planta ornamental con la que siempre jodemos. Que se te pasó por la mente al traicionarme, sera por siempre una incógnita.
miércoles, 3 de agosto de 2011
lunes, 11 de julio de 2011
Remera llena de ...
Ahora es a matar o morir, se cayeron poco a poco las caretas y quedamos frente a frente, quedamos vos y yo, quedo en evidencia lo que en realidad te pasa, quedo bajo la luz esa oscura hipocrecia tuya, quedo manchada la imagen que tenia de vos. La venís manchando hace rato y yo como tonto la limpiaba. Se ve que es como tratar de limpiar un trozo de barro, a medida que le vas echando agua vas desintegrando lo que es en realidad; hasta que NADA queda mas que agua que corre entre los dedos quitando la poca mugre que queda de la tierra mojada. Tierra, que en tu caso es mugre, mugre que vuelve al suelo, suelo del que saqué ese trozo de barro. Volves eternamente al barro, pero yo no vuelvo a tratar de limpiarte. Ahora entiendo que no vales la pena. Ahora entiendo que lo que tengo que limpiar es eso tuyo que me dejaste pegado, es ese barro que mancha mi remera. Y sino mejor, ¿porque no tiro la remera?
Si es necesario, estoy totalmente convencido de empezar de cero. Prefiero empezar otra vez de la nada, solo que seguir lleno de esto que también es nada, porque no vale nada en tanto es falso. Y lo mejor de todos es que sucede ahora, que me doy cuenta que en realidad no estoy solo, que en realidad si quiero puedo tener mucha gente a mi alrededor. Y vos, que siempre te concentraste en perpetuar mi imagen del solitario, el aburrido, al que no le quedaba otra no para otra cosa que para que no te dejara, a vos, que si sos esas cosas y aparentas no serlo; te perdiste de la luz que otros van a gozar ahora que decido que te vayas por donde viniste.
Me hartaste, y despreocupate, lo vas a saber. Porque yo si soy decente y no voy a pasar por la puerta de tu hogar con sonrisitas melosas e hipócritas a tomar el té. Yo voy a entrar con el olor que me dejo la mierda que andas tirando para todos lados, a hacértelo oler, a que veas las consecuencias de tu veneno. Voy a que compartamos juntos eso que reservas a la privacidad de tus gritos. Voy a que me lo grites a mi. Voy a ser políticamente incorrecto, socialmente mal visto. Voy a reírme de tu cara de "gente de bien" mirando al anarquista. Voy a enfrentarte con lo que no queres ver de vos, ya que vos te crees con derecho de inventarme a mi una vida que no fue.
Y después, a salir con la frente bien en alto, y dejar la remera llena de mierda, de tu mierda, y que la laves vos, COMO CORRESPONDE.
Si es necesario, estoy totalmente convencido de empezar de cero. Prefiero empezar otra vez de la nada, solo que seguir lleno de esto que también es nada, porque no vale nada en tanto es falso. Y lo mejor de todos es que sucede ahora, que me doy cuenta que en realidad no estoy solo, que en realidad si quiero puedo tener mucha gente a mi alrededor. Y vos, que siempre te concentraste en perpetuar mi imagen del solitario, el aburrido, al que no le quedaba otra no para otra cosa que para que no te dejara, a vos, que si sos esas cosas y aparentas no serlo; te perdiste de la luz que otros van a gozar ahora que decido que te vayas por donde viniste.
Me hartaste, y despreocupate, lo vas a saber. Porque yo si soy decente y no voy a pasar por la puerta de tu hogar con sonrisitas melosas e hipócritas a tomar el té. Yo voy a entrar con el olor que me dejo la mierda que andas tirando para todos lados, a hacértelo oler, a que veas las consecuencias de tu veneno. Voy a que compartamos juntos eso que reservas a la privacidad de tus gritos. Voy a que me lo grites a mi. Voy a ser políticamente incorrecto, socialmente mal visto. Voy a reírme de tu cara de "gente de bien" mirando al anarquista. Voy a enfrentarte con lo que no queres ver de vos, ya que vos te crees con derecho de inventarme a mi una vida que no fue.
Y después, a salir con la frente bien en alto, y dejar la remera llena de mierda, de tu mierda, y que la laves vos, COMO CORRESPONDE.
miércoles, 6 de julio de 2011
¿Mio o tuyo?
¿Mío o tuyo? ¿si o no? ¿importante o indiferente? ¿amigo o planta? ¿amor o utilidad? ¿querer o necesitar? ¿la historia o el presente? ¿la historia Y el presente? ¿el café suave, batido; o las copas de alcohol que embriagan los ojos? ¿cadenas o libertad? ¿silencios que valen mucho o silencios angustiosos y vacíos? ¿mates con sabor a nosotros o mate amargo a secas? ¿pizza y cerveza o unión fraterna? ¿llegar tarde e iluminar o ser puntual y el de siempre? ¿siempre sonreír y divertir o condenado a servir? ¿condonar o condenar? ¿juzgar o perdonar? ¿castigar o pelear? ¿reclamar o dudar? ¿beneficio o perjuicio? ¿mio o tuyo?
sábado, 25 de junio de 2011
LA ÚLTIMA INOCENCIA (Alejandra Pizarnik)
Partir
en cuerpo y alma
partir.
Partir
deshacerse de las miradas
piedras opresoras
que duermen en la garganta.
He de partir
no más inercia bajo el sol
no más sangre anonadada
no más fila para morir.
He de partir
Pero arremete ¡viajera!
Partir
en cuerpo y alma
partir.
Partir
deshacerse de las miradas
piedras opresoras
que duermen en la garganta.
He de partir
no más inercia bajo el sol
no más sangre anonadada
no más fila para morir.
He de partir
Pero arremete ¡viajera!
lunes, 20 de junio de 2011
La historia...
Siempre fui muy bueno para historia, y siempre la detesté. No es la primer cosa en mi vida para la que incluso teniendo facilidad me es complicado seguirle el tranco por falta total de interés. Nunca me acorde una puta fecha, mas que las demasiado esenciales. En la escuela siempre hablamos de procesos, de crisis, de cambios sociales, políticos y económicos (frase vacía y chamuyera perfecta para rellenar respuestas de examenes), pero no tanto de fechas.
Ahora bien, en mi vida cotidiana siempre fui genial con las fechas. Este año me flaquea la memoria y me he olvidado de casi todas, pero siempre fui el tipo que se sabia las fechas de cumpleaños de todo el mundo, que tenia marcados los hitos de sus amistades en el calendario, que se aferraba a las fechas. Y si me preguntas, no es lo que tengo en común con mis amigos lo que me une a ellos, sino mas bien la historia (y laS historiaS, plural) que compartimos lo que nos mantiene unidos.
Analizándolo en terapia me di cuenta de la verdadera base de mis amistades, y no me es sorprendente su relación con mi historia... una historia que los precede, una historia que nos precede como amigos y que me precede a mi como este que soy hoy. Mucho antes de quinchos y pinos, de tareas y música estruendosa, muchos antes de mates y perros gigantes, de fiestas y alcohol, de mudanzas y vivencias compartidas; allá, lejos, antes de mis locuras mas profundas, de mi vegetarianismo, de mi vida en la trasnoche, del ingles y la psicología. Allá donde solo mi memoria llega, recuerdo las exigencias que nunca pude cumplir y que fundaron mi super yo. Recuerdo el precio que pague para ser quien fui y quien soy, me rehúso a seguir garpando por lo que no me corresponde. Allá, en la fundación de los preceptos que rigen mi moral, se fundó también la configuración de mis relaciones futuras. Yo solo tenía que esperar que llegaran a mi vida esos que cumplieran con lo que yo no podía cumplir, esos que cuadraran perfectamente con como mi vidrio se rompe, con mis grietas, mis carencias.
Y llegaron. Llegaron, se acomodaron y me permitieron desplegar mis síntomas, mis mas rebuscados y creativos síntomas. Síntomas que son conductas que aparentan ser inofensivas, conductas de boy scout, que me destruyen, que me mantienen en la enfermedad, que gritan las verdades que yo no quería siquiera suspirar, síntomas que cuentan la historia que yo nunca le relate a nadie... hasta hoy.
Hoy esta afuera, hoy la historia la conté, hoy empece a desenredar los hilos lógicos de esta neurosis que flagela mi existir y me obliga a encerrarme y gozar mi sintomatología en un silencio gritón. Hoy entiendo lo que ocultaban las historias, ambas. Hoy que lo entiendo surge una de las preguntas de las que tal vez he estado huyendo, una pregunta de la que no quiero saber nada, pero que ya se formulo y exige respuesta...
Ahora bien, en mi vida cotidiana siempre fui genial con las fechas. Este año me flaquea la memoria y me he olvidado de casi todas, pero siempre fui el tipo que se sabia las fechas de cumpleaños de todo el mundo, que tenia marcados los hitos de sus amistades en el calendario, que se aferraba a las fechas. Y si me preguntas, no es lo que tengo en común con mis amigos lo que me une a ellos, sino mas bien la historia (y laS historiaS, plural) que compartimos lo que nos mantiene unidos.
Analizándolo en terapia me di cuenta de la verdadera base de mis amistades, y no me es sorprendente su relación con mi historia... una historia que los precede, una historia que nos precede como amigos y que me precede a mi como este que soy hoy. Mucho antes de quinchos y pinos, de tareas y música estruendosa, muchos antes de mates y perros gigantes, de fiestas y alcohol, de mudanzas y vivencias compartidas; allá, lejos, antes de mis locuras mas profundas, de mi vegetarianismo, de mi vida en la trasnoche, del ingles y la psicología. Allá donde solo mi memoria llega, recuerdo las exigencias que nunca pude cumplir y que fundaron mi super yo. Recuerdo el precio que pague para ser quien fui y quien soy, me rehúso a seguir garpando por lo que no me corresponde. Allá, en la fundación de los preceptos que rigen mi moral, se fundó también la configuración de mis relaciones futuras. Yo solo tenía que esperar que llegaran a mi vida esos que cumplieran con lo que yo no podía cumplir, esos que cuadraran perfectamente con como mi vidrio se rompe, con mis grietas, mis carencias.
Y llegaron. Llegaron, se acomodaron y me permitieron desplegar mis síntomas, mis mas rebuscados y creativos síntomas. Síntomas que son conductas que aparentan ser inofensivas, conductas de boy scout, que me destruyen, que me mantienen en la enfermedad, que gritan las verdades que yo no quería siquiera suspirar, síntomas que cuentan la historia que yo nunca le relate a nadie... hasta hoy.
Hoy esta afuera, hoy la historia la conté, hoy empece a desenredar los hilos lógicos de esta neurosis que flagela mi existir y me obliga a encerrarme y gozar mi sintomatología en un silencio gritón. Hoy entiendo lo que ocultaban las historias, ambas. Hoy que lo entiendo surge una de las preguntas de las que tal vez he estado huyendo, una pregunta de la que no quiero saber nada, pero que ya se formulo y exige respuesta...
¿Que pasa cuando la historia deja de pesar en la espalda?
martes, 14 de junio de 2011
Me gusta reir así...
Me encanta como me río hoy en día. Voy en el subte, voy en la calle, voy en colectivo, estoy en casa, en la escalera, en el ascensor, en clase, en la cama, en la ducha, en la alcoba, en la cocina, comiendo, estudiando, resumiendo... y me río. Me río sinceramente, me río sin tapujos, sin miedo a quedar como un loco frente a la gente que pasa cerca mio, sin miedo al ridículo. Río con el alma, río felizmente, sin preocupaciones. Me río solo, me río acompañado, genero risas y no me resisto a que me las genere un otro. Río con sonido, de callado, a carcajada limpia o en silencio y para mi. Me río de mi, me río de algo gracioso, me río con otros, me río de otros, me río de recuerdos. Río, constantemente.
Y si de tanto reír, mi vida se convierte en una comedia... pues bienvenida la comedia, la risa y sus promesas de finales felices.
Y si de tanto reír, mi vida se convierte en una comedia... pues bienvenida la comedia, la risa y sus promesas de finales felices.
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