sábado, 11 de mayo de 2013

No hace ni mucho ni poco que hacés mella, mucha. Hace poco, no hace tanto, hago en función de la mella. Adentro o afuera, acá o allá, antes o después, vos o yo. Dicotomias, todas tontas. Ni una cosa ni la otra, las dos deconsistiendo. Por eso cuando digo hacés, digo hago. No solo vos pulsas por entrar, yo trato de dejarte. Y entonces: ¿yo te abrí la puerta o vos entraste? Ahí cae la entera idea de la dualidad: en su inutilidad. ¿Que importa, mientras estés, si es adentro o afuera, si es acá o allá, si es antes o fue después, si fuiste vos o soy yo? ¿Que importa?

Cuando deconsiste mi ser para darle paso al tuyo y tu ser deconsiste para ser parte del mio, ¿importa quien es quien?

viernes, 3 de mayo de 2013

Es como...

Llovía, pero no llovía. Era llovizna. La más tierna, la más finita. Miraba para arriba, y veía las gotitas humedecer el lente. Los antebrazos apoyados en la valla de madera de la obra. Respiraba hondo, llenando la panza con aire azul y pensando en una pared pintada de blanco... como en teatro. Me preparaba. No sabía por donde, ni en que momento, asi que mientras escuchaba música.

Cuando apareció fue decepcionante como toda realización. En el segundo en que conseguís lo que querés te desilusionas que ya no lo podés querer mas. Y entonces grita, bien desde adentro, a viva voz: ¿estás seguro? No. No lo estaba. Pensé: ¿no lo puedo querer más? Si no lo puedo querer más, lo querré distinto; pero esto de quererlo me cerraba (mas bien abría). Es como un cosquilleo que no encuentra cuerpo, es como ese movimiento que nace de la total quietud. Es el sentido que se surge cuando las cosas perdieron toda cordura. Es el amor que suple como puede lo que no hay. Relación no hay, pero podemos ensayar una que supla esa ausencia. Y otra vez metido en un ensayo, otra vez metido el actor. ¿Como decir que no se juega el amor si el actor ya salió a jugar? Es como cuando tratamos de separar agua y aceite con las manos. Siempre algo queda. En la separación, en las manos, en la mesa, en el recipiente. Siempre algo queda. A mi me quedaron ganas, que son como motores. Me quedaron ganas que son en mis manos, en mis piernas, que me demandan demandarte. Porque ante todo, uno se para en la demanda. De amor, claro.

Sos como luz... y eso que estaba lloviendo y era tarde.

domingo, 14 de abril de 2013

Destituyéndonos

Un buen día no le bastó con todo lo que ya me había dicho, con lo que ya me ha hecho toda mi vida y decidió decirme que lo había matado. Acto seguido se levantó con lagrimas en los ojos y se fue a su habitación, que permaneció oscura y en silencio, tal como las cosas que habitan en su corazón. Y yo decidí tomármelo a risa, tomármelo poco seriamente. Porque de serio tuvo poco. Fue infantil, impulsivo, intempestivo, egoísta,  violento, cortante, lapidario, prejuicioso, moralista, mojigato. Poco serio. No se muestra, pero nunca se mostró. Es coherente con sus históricas conductas. ¿Eso lo hace inimputable? ¿eso lo exenta de responsabilizarse? Cuando vuelva (porque siempre vuelve), ¿debo hacer como hace él y fingir que nada pasó? Y si no, ¿vale la pena discutir con él? ¿tengo ganas? ¿cuanta vida más voy a gastar en discutir con él? ¿en complacerlo? ¿en decepcionarlo? ¿en quererlo? ¿en odiarlo?

¿Cuanto tiempo podemos vivir al ritmo de otro, destituyendo el propio?

viernes, 5 de abril de 2013

Mata, nos mata.

Te dice bello pero dudas. Te dice "Me gusta" pero, ¿le gustas? Te comparte sus babas pero, ¿comparte con vos? ¿Que hace con vos? ¿Que hacen? ¿HaceN o vos haces por un lado, el por otro y pretenden que un choque de haceres genere un colectivo de a dos del que surja un "nosotros" que acabe por borrarlos de la individualidad que implica la soledad? No saber, nunca saber, que significamos para otros, para esos otros, para los otros que todos sabemos son distintos de nuestros otros "otros", esos otros que son amables (en términos de amor), esos otros que son besables, acariciables, y demás; no saber que somos para esos otros con los que sin darnos mucha cuenta nos fusionamos hasta perdernos en la multiplicidad de los deseantes... no saber no mata, motoriza. Dudar es lo que mata.

miércoles, 27 de marzo de 2013

El salto

Hay algo, o alguien. Hay cosas y cosos, y quienes, y alguienes. Hay botellas de vino muertas en la esquina donde se besaban los algos. Hay hormigas que invaden los espacios dulces que habitan las gentes que gustan besarse con alguienes, o en su reemplazo, con botellas de vino que acaban muertas en sus labios y abandonadas e inútiles en las esquinas de las cuadras donde viven tantos quienes que pudieran besar, pero no lo hacen. Qué lástima que no lo hicieran, que no lo hagan, que no lo hagan ya, que lo hayan hecho, que lo hayan repetido. Qué lástima lo que lastima, lastimaba y lastimará. Qué lástima los que nos lastiman. Que grandes los estertores de los cuerpos que se besan en la esquina donde los que no besan dejan botellas muertas de vino. Que grande lo que abarca, que pequeño el que ni aprieta ni abarca ni habita ni ama ni lastima. Que grandes las lastimaduras que dejan cicatrices que las cremas tratan fútilmente de reparar sin entender que la cartografía que defiende lo propiamente humano está hecha de esas viejas lastimaduras devenidas cicatrices. Que pequeños los humanos que no visten y revisten y portan y reportan sus cicatrices con el orgullo que merecen las lastimaduras y los lastimarios y ellos, los lastimandos. Lastimando aprendes a lastimar porque lastimando aprendes a marcar porque lastimar es aprender a amar porque amar es dejar una marca en el otro y en uno más allá de uno y del otro y de todos y solo dejas marca si lastimas. Lástimas varias surcan el mundo pero los lastimeros no se dan cuenta que dar lástima no es dejar muesca en el mundo más que una efímera marca de lo sufrido de la existencia sin lo más bello de ella. Si es solo sufrir no es vida. Si es solo lastimadura no es vida. Es solo eso. Pura lastimadura sin amor ni amar ni amantes ni marcas ni muescas ni muestras ni demostraciones.

Cortalo por donde quieras porque esto sigue porque así es la existencia. Sigue aunque no quieras y te resistas. No espera. Multiplica aunque vos no sepas ni sumar. Te sugiero que aprendas pero lo mío son solo sugerencias de filosofo venido a menos que deja botellas de vino en la esquina donde alguna vez fue el boludo lastimado que besó y dejó de besar no sin dejar marca no sin lastimar no sin ser lastimado. Lastimá... es una orden.

lunes, 18 de marzo de 2013

Y en la incertidumbre de nunca saber...

'Como te quiero!'. Interrogalo: ¿cómo te quiero? ¿cómo me querés? Queremos al otro como queremos tantas veces como los otros nos quieren como quieren pero ¿acaso nos planteamos siquiera cuantas veces queremos (y nos quieren) como se puede (pueden)? ¿Queremos siempre igual? ¿Se puede querer siempre igual? ¿Nos dejamos querer siempre? ¿Nos dejamos querer como merecemos que nos quieran? ¿Cuantas veces nos conformamos con lo poco posible en lugar de buscar el querer deseado?

Producimos en nuestra vida los afectos que nos quieren. No vienen desde afuera diciendo 'Hola, si... Te quiero (así o asa). No se presentan, no vienen y se presentan con nombre y apellido. Eso es mentira. El afecto se crea. Los creamos con lo que ponemos en el mundo. El amor que dedicamos a otro es la demanda de amor que forjamos.

¿Deseo es igual a Demanda? ¿Demandamos lo que deseamos o deseamos lo reclamado? ¿Cuantas veces se encarcela el corazón en la demanda y le arruga a la elección? Si el refugio de la demanda se cruza con el deseo, latiendo en superficie de los cuerpos... ¿cuál (quién) gana?

Y cuando no arrugas, cuando arrimas y pareciera que perdiste el tiempo, que perdiste el amor que apostaste... ¿a qué banco le pedís prestado para seguir apostando? ¿vale que te traten de cobarde cuando te quedaste con las manos llenas de promesas rotas y los bolsillos vacios de ilusion por-venir? ¿este es el amor de hoy? ¿imperativo de cuerpo? ¿Cuerpo todo cuerpo, sin corazón?

Si despues de dar todo lo que tenés no alcanza, y das lo que no tenés y aun asi no alcanza... ¿relacion con otro o voracidad del otro? ¿cuando decir basta al que nos consume es miedo a entregarse y cuando es poner un limite al incapaz que galopa por la vida descorazonado?

Y en la incertidumbre de nunca saber cuando es una cosa y cuando la otra, crucemos los dedos para tener la suerte de no quebrarnos el corazón al tirarnos a la pileta cuando no había mas que el espejismo engañoso de un agua que en realidad nunca estuvo alli esperando por nosotros.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Un adiós no es suficiente para el que no lo merece

Mirando fotos, mirando libros, revolviendo entre recuerdos viejos me hallé borrado. Hay un episodio de mi vida que ha sido sistemáticamente borrado, voluntariamente aniquilado, dolosamente ignorado... cual si yo nunca hubiera existido.

Pienso, un adiós no es suficiente para el que no lo merece... ¿pero no merecerlo, y ni siquiera recibirlo?

Veo lo fundante del abandono para mi, lo difícil de soportar y lo paradójico de volverme soporte para encontrar un lugar en el mundo. Creo en la felicidad, creo en los sueños, soy humano, creo en nuestras virtudes y en la potencia de los deseos. Soy humano, producto de una historia, de una estructura, de un amor (o varios), de un encuentro. Soy una historia, y fui parte (no grande, pero si parte) de otras historias. Verme borrado de algunas de ellas me causa tristeza. Siento que la borradura es negar, es olvidar, es infantil. Solo viendo hacia atrás podemos crecer hacia el futuro. Ver no es quedarse, no es estancarse. Ver es considerar lo previo y hacer algo superador.

Yo logré hacer algo superador, aunque aun me duela la borradura... no se vos. A diferencia mía  vos si mereces un adiós.