martes, 23 de noviembre de 2010

...hacia "no se donde"...

Podría decir las cosas que mas te hieran, podría desubicarme y reprocharte cuanto error recuerde, podría ésta noche mientras te atiborras de alcohol ir a buscarte y cantarte las verdades con el mismo ímpetu con el que vos criticas mi vida. Podría hacerte daño, podría abandonar la idea idiota de la aceptación y entender que vos no sabes como se hace. Podría dejarte atrás, para que te hundas en tu gran vacío, en tu ser hipócrita, lleno de obligaciones que matan sus sueños, lleno de ira que te impide avanzar, lleno de envidia, verde como el mas asqueroso de todos los vómitos de dibujo animado.

No obstante, me basta con la felicidad de la que disfruto y sigo tratando de compartirla con vos. Vale aclarar sin embargo, que esperare no por siempre que decidas disfrutar conmigo. Algún día, daré la batalla por perdida y me iré por donde vine hacia "no se donde".

lunes, 22 de noviembre de 2010

Consagrados en el mas asqueroso de los egoísmos...

Viviendo pendientes de sus obligaciones miran con desprecio mi vida. Si no los conociera mejor, si fueran gente que conocí accidentalmente en una fiesta, "alguienes" que el mundo cruza al azar, diría que son celos lo que tienen, diría que sufren de las mas verde de las envidias. Pero no es así. Sí los conozco, y de hace ya mucho tiempo. El suficiente creería uno (creo yo) para que se alegren conmigo de mi felicidad, de mi bienestar. Lo suficiente tal vez para que puedan olvidarse un momento de eso que aqueja sus vidas y vean mi brillo, mi sonrisa, tan solo por un ratito. Sin embargo, me da la sensación que en todo este tiempo fui yo el que estuve con ellos y no ellos conmigo. No saben nada de mi, no me respetan, y no lo reprocho, no hasta ahora. Yo tampoco sabia como respetarme, el auto-ultraje es tal vez uno de mis mayores crímenes, pero ya pagué mi deuda conmigo, ya estuve encerrado en la cárcel mas oscura que mi mente pudo crear, ya estuve frente a mis mayores temores y les saque la lengua (no sin permitir que mis piernas temblaran y mi corazón sufriera horrores). Yo ya me castigué y descubrí que castigándome seguía cometiendo el mismo error, delinquiendo contra mi persona.
Es largo el aprendizaje, es largo y renovador, pero también duele. Duele porque descongela las estructuras mas arraigadas, les da movilidad, les provoca mutaciones, les exige cambio. Y yo cambié. Y no solo eso, ahora también tengo que probarlo, tengo que demostrar que cambié, tengo que demostrar que puedo aplicar lo que aprendí, tengo que vivir feliz. Y no TENGO, sino que QUIERO.
Nada me detiene, aunque a veces cuando contemplo las situaciones de mi vida, los cuestionamientos que se me plantean desde aquellos que tácitamente me prometen un amor incondicional; y no puedo evitar pensar en cuan equivocado viví y por cuanta cantidad de tiempo. Es mucho de ambas, de tiempo y de yerro.
Y mientras los escucho hablar, mientras veo como desaprueban todo lo que hago; me da un morbo de seguir haciéndolo y cada vez mas, para que lo vean, para que se mortifiquen mas. Diría que me divierto, aunque aseguro que no siempre. Por momentos trato de explicarles que no vivo como ellos, que no vivo en el "deber ser", en la obligación de hacer. No lo entienden. No lo entienden porque han vivido sus vidas enteras así, ¿como explicarles ahora que hay algo distinto? No pretendo, ni pretendería nunca que entiendan como vivo, ni que copien mis pasos y adopten mi ideología, pero si pretendo (y es mas, EXIJO) respeto. Respeto por lo que me pasa, por lo que siento, por lo que estoy viviendo y, por sobre todo respeto por mi.
Y lo exijo con el mismo ímpetu con el que ellos, consagrados en el mas inmundo de los egoísmos no me dejan ser y luchan una batalla contra mi sin que yo este presente. Lo exijo y tal vez, solo tal vez, con mas derecho que ellos incluso.

martes, 16 de noviembre de 2010

Desplazamientos...

Hoy charlando me preguntaron que rol cumplo actualmente en la vida de mi gente. Sería raro contestar una pregunta así, pero viniendo de una de nuestras conversaciones, viniendo de una de ESAS conversaciones, resulto natural, fluido. Hoy no sé definirlo. De hecho, creo que esa es la respuesta. Indefinido.
Se decir que estoy para quien quiera que esté, pero no para nadie antes que para mi. Se contarte lo que pasa en mi vida, si significo lo suficiente como para que preguntes y escuches (y escuches de verdad). Se aconsejarte si es el rol de consejero el que me querés dar, se divertirte si querés que te robe sonrisas, se hacer lo que quieras que haga, pero no me traiciono por cumplir tus caprichos. Ya no. Nunca mas.
Se que soy feliz, que estoy viviendo un momento de mucho respeto a mi mismo, de muchos deseos realizados y muchos otros en proceso. Hoy hay personas que se acercan a mi realidad y me muestran quienes son en verdad, me muestran facetas desconocidas de viejos y queridos amigos, me muestran crisis y oscuridad en almas de las que mucho he aprendido, revelan ante mis ojos la gran luz que emana mi corazón y el camino para mantener esta gran felicidad.

Y es entonces que pienso, si mi cambio me desplazó y alguien ocupa mi antiguo lugar... ¿será tiempo de redefinir roles o de migrar a otros?

Alice Cary

True worth is in being, not seeming;
in doing, each day that goes by,
 some little good, not in dreaming
of great things to do by and by.
For whatever men say in their blindness,
and spite of the fancies of youth,
there is nothing as kingly as kindness,
and nothing as royal as truth.

Una nueva amistad...

Necesito de vos eso que no creí necesitar. Hace cuatro años te di las riendas de mi vida, te dejé decidir por mi. Yo era peligroso en el momento, yo no sabia que hacer e hice lo que me dijiste que hiciera. Hoy volví, hoy te puedo decir que me curé. No fue enteramente un producto de tu ayuda, pero no puedo negar que fuiste el primer paso. Hoy te vuelvo a necesitar, pero no para decidir por mí. Hoy necesito que nuestro vinculo evolucione, crezca, cambie. Hoy necesito una amistad distinta de la que me venís dando hace cuatro años. Necesito una amistad que se ajuste a este yo curado. Te agradezco y te quiero de mi lado.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Tu derecho a reproche...

Mientras me hablas de tu decepción me pregunto si te das cuenta de las cosas que decís. ¿Te das cuenta que me hablas de TU decepción? ¿Te das cuenta de la injusticia que eso representa? ¿Donde quedaron tus promesas? ¿Donde quedaste vos? ¿Que soy yo? ¿Que es lo TAN importante que me perdí? ¿Por qué lo tuyo es lo único importante? ¿Vos te das cuenta de que no sabes absolutamente nada de mi y no me quejo? Y todavía tenes la cara para reprocharme. No encuentro manera de que escuches lo que digo, lo que hablo, lo que me pasa; pero te crees con derecho a reproche. Lo tuyo es intachable hipocresía. Así como suena, sin eufemismos. HIPÓCRITA, ni mas ni menos.

De mi lugar y el suyo...

Mientras todos conversaban de sus cosas él los observaba, absorto en una gran duda que se le presentó hacía no mas de un mes. Los miraba y trataba de entender que hacían ahí, rodeándolo, haciendo de cuenta que lo quieren, que él significa algo para ellos. Los veía discutir, gritar, llorar, reír, conversar, juzgar. ¡Cuanto juzgaban! ¡Y cómo! Si no los conociera bien, diría que son mala gente; y ya hasta de esa certeza dudaba. Se miraba a si mismo, miraba y trataba de ubicar, no solo el lugar que ellos ocupaban en su vida sino también el que él ocupaba en la de todos ellos. Todos ellos como grupo, cada uno por separado; y la respuesta era la misma: un florero. Un objeto ornamental. Eso era. Un lindo florero, que adorna una mesa, donde todos discuten sobre la vida de los demás para escaparse de los problemas propios. ¡Que asqueroso! ¡Que indecente! No, que inhumano. Inhumano era la palabra. O tal vez, mas triste aun, ¡que humano! ¡que clásico!
"¿Es acá donde querés estar?" Retumbaba en su mente cual filosa navaja, despuntando una jaqueca insoportable. "La respuesta es que sí, eso lo sé bien. Lo que no se es si acá es donde tengo que estar". La respuesta era peor que la pregunta, no solo no contestaba contundentemente sino que también abría un interrogante peor.
De pronto, un momento epifanico, una respuesta que siempre estuvo ahí surgió. Siempre estuvo presente, pero nunca sirvió para contestar ninguna pregunta. ¿Será que siempre hacía la pregunta errada a propósito o era todo una casualidad filosófica? Asi, de repente, de sopeton y sin avisar la respuesta resultó obvia. Si la pregunta es tan concreta y su respuesta no es tenaz, probablemente no era ese el lugar, no era ese SU lugar, no era esa su gente.
Se levantó, tomó la decisión enseguida. Todos hicieron silencio ante lo repentino de su accionar y voltearon a mirarlo. Le causó gracia que le prestarán atención cuando hay algo irregular en él pero no en su cotidianidad. "Me voy", dijo. Sin mas explicación encaró la puerta. Antes de llegar, uno de ellos se interpuso entre el afuera y él, exigiendo explicaciones. "Ya no soporto no ser por pertenecer, no me aman por quien pretendo ser ni por quien soy."
Y contra toda predicción, ellos entendieron y lo liberaron. Mientras caminaba recordó con cariño lo bueno de eso tan malo, valoró el aprendizaje y continuó caminando. Eterno caminante, eterno soñador, eternamente libre.