lunes, 29 de abril de 2024

Un tipo sin camisas

No tengo ninguna camisa. Cuando me fui, no agarré. Me llevé todo lo que reconozco propio, y no soy un tipo de camisas. Te dejé la blanca de Zara, que era mia, tan mia que tiene una pequeña mancha de sangre, imperceptible. Hay otra que era tuya y a mi me encantaba. Te la quedaste vos. Recuerdo cuando llegaste puteando porque le habias hecho un siete y que mi vieja la arregló al año siguiente cuando se lo pedí. La azul me quedaba mejor a mí, pero te la dejé porque a vos te gustaba que yo me la ponga para tapar lo hippie con OSDE. No tengo OSDE. Y no tengo camisas porque me gusta andar de jogging siempre. Además mi papá siempre decía que el era quien era, en pelotas o vestido. 

Capaz te quedaste con las camisas porque no me pude llevar lo que contienen y verlo todos los días cuando abro el ropero.

domingo, 28 de abril de 2024

La casa

El otro dia intentaba reunir recuerdos que explicarán cuándo se derrumbó la casa... o por qué. Buscaba que algún recuerdo me dijera algo. En efecto, muchos dicen: no tenemos nosotros nada que ver con esto.

Busco el desamor como si ubicarlo me permitiese tolerar mejor. Qué tan atontado habré quedado que me descubro buscando mejores modos de soportar. Extraño ese entusiasmo de querer estar mejor y no este apenas "no quejarme tanto" de lo que duele; y aún, con todo, me es casi imposible no escuchar la voz que me susurra "no hagas teatro" cada vez que me pasa cualquier cosa. Cómo no buscar desamor...

No encuentro nada. La falta de explicaciones no me duele pero me instala en una intriga que está completamente desilusionada. Ya no arma espejismos que respondan nada. Está ahi como un estado de incomodidad que se basa en sentir que hay algo que no sé y debería saberlo pero que se limita a no traducirse en nada porque reconoce que lo que no sé no existe y se conforma en ser afectivamente tozuda. No me abandona. Al menos eso puedo agradecerle. No me abandona.

Hoy me di cuenta que lo mas doloroso no es lo que perdimos. Lo mas doloroso es no haber podido transformar el amor.



sábado, 23 de marzo de 2024

Un simple caramelo de miel

Hoy encontré un caramelo de miel. Encontré ese caramelo en el bolsillo de un pantalón que no usaba hace mucho tiempo. Me lo puse por ultima vez justo el día que me separé. Recuerdo haber comprado esos caramelos de miel. Y tambien cuánto le molestaba a él que mis bolsillos siempre tuvieran cosas dentro. "La ropa se guarda bien, porque despues no encontrás nada" decía. No creo que odiara realmente mi desorden. Quizás alguna vez en este tiempo me extrañó. No sé bien en qué estado está este caramelo del dia en que me separé. Ya lo descubriré. Todo goza de un sinsentido aberrante. Enamorarme, separarme, y este caramelo de miel. Podria intentar pensar que esto está aqui para que yo recuerde algo de esa separación, o que es la señal de una dulzura por venir. ¿Será acaso el anuncio de que ahora sí me enamoraré? Quizás no es más que el reflejo de lo fortuito y común que resulta olvidarse de algunas cosas.

jueves, 17 de marzo de 2022

Colecciones

Cuando me puse a revisar este taller no pensé que entre todas las herramientas que nunca supe usar iba a encontrar tus colecciones raras. ¿Qué son éstas monedas? Me intrigan los retazos que vamos encontrando. Tambien me entristecen un poco. Tengo un cuento que escribí acerca tuyo, pero tambien tengo partecitas que te vuelven ajeno. De todas formas siempre fuiste un poco ajeno. A veces pienso que te extraño mas por lo que no conocí de vos, ¿sabes? Te extraño en lugares donde no estuviste, es raro. 

Vivis en otros lados. No se si sabias pero también me angustia a veces cuando te encuentro en los extremos de la sonrisa de mi hermana, en su pelo negro, en ciertas miradas. Incluso con la angustia, te agradezco que vivas en la sonrisa de alguien más y visites sin aviso. Me pregunto si otros te recuerdan en alguna parte de mí. ¿Me podré agarrar fuerte de vos en mi por un ratito y que me ayudes a descansar? 

Que loco hablarle a las cajas, a los silencios, a los crujidos de las chapas de esta casa. ¿Te gustaría viajar en alguna de las cosas con las que nos quedamos? No se adónde comprarte pasaje. Tengo miedo que no llegues. Temo olvidarme de tu voz.

domingo, 21 de febrero de 2021

¿Cuando?

 ¿Cuándo te enojaste tanto?


Hace algún tiempo sucedió que alguien intento enseñarme a manejar. Hace bastante. Papá. Pero el grita. Siempre grita cuando no sabe. A veces yo hago lo mismo. En ese momento, mientras gritaba por alguna cosa yo, en el lugar del conductor, pisé el freno y me bajé. Después de comer bastante tierra y con el apuro que me imprimió mi temor a que me dejara ahí me subí y le ordené que me lleve a casa. No se qué le habrá dicho a mamá pero no volvimos a hablar de eso nosotros dos. Nosotros no sabemos hablar de nuestros desencuentros. Yo me enmudezco y me dan dolores de panza, el grita y asi vamos. 

Muchas veces, a partir de esto, le puse frenos. El punto es que siempre me subí de nuevo y me dejé llevar de nuevo por él. Siempre llegué a donde quiso y sobre la recta final me asusté de desencontrarme conmigo. Entonces, escándalo. Grito. Reclamo la conducción perdida. A veces sucede que siempre fue mia, con o sin auto.

Ayer fue demasiado. No te frené mientras gristaste. No enmudecí pero me callé la boca. A veces cuando no podemos hablar del desencuentro me asusto. No sé cuando pasó que te enojaste así. 

Implosiones

Enterarte y gritar por dentro, vivir el estupor y poner play en la serie que estabas viendo hasta que te preguntas si tenes ganas de guardar silencio y compostura por dos semanas (¿cuando mantuviste la compostura? Te lo pido por favor). Entonces confrontas y gritas frente al estupor ajeno (¿solo a vos te puede implotar el corazon?). Qué insoportable esa cara de susto, esa falta de respuesta (calmate). Te preguntas si será inofensivo o no porque cuando se pone así es plenamente vulnerable pero esa fragilidad no te despierta compasión todas las veces. ¿O si? ¿Ese es el problema? Esa manera de vivir comiendo pasión.

domingo, 10 de noviembre de 2019

Palabras pendientes

A veces cuando sucede que alguien pierde a alguien mas yo me acuerdo de vos. Me acuerdo de los pendientes que no sabiamos que nos iban a quedar. Porque hubieras tenido muchisimos años si me esperabas hasta que yo me daba cuenta que me gustaban los pibes. Y para verme recibido hubieras tenido aún dos años mas. Siempre me pregunté que me hubieras dicho vos de Freud, de Lacan, de teatro, de las obras que leí. El primer libro que leí salió de tu casa despues de que se silenció para siempre. Nos quedó pendiente recomendarnos libros y charlar después ¿sabes? A veces pienso eso cuando leo que me hace preguntarme por qué el último libro que te vi leer tenia carabelas en la tapa. ¿Habrá sido de la conquista? ¿Qué habrías pensado de Galeano vos? ¿Habrás leído algo de Cortazar? A veces escucho que mejor que no estuvieras para el 2001 y todo lo que vino pero también pienso que te perdiste a Nestor y Cristina. Papá te extrañó mucho y no me enseñaste cómo hacer con sus lágrimas. Seguro vos sabías. Y no nos dejaste la receta de las rosquitas. ¿Sabes que soy apurado, como vos? ¿Y que doy mil vueltas para salir, como vos? Te extrañé y van casi 20 años. Es rarisimo pero esto que nos fue quedando suspendido en el aire es una de las cosas mas duraderas de mi vida. Extrañarte es lo mas largo de nuestra historia.

martes, 5 de noviembre de 2019

Sonoridades de un velatorio

Una hija cuenta, con la mirada perdida, que la llamó 8.15 y le preguntó por los hijos. Y ahí no escuchó más. "Me llamó la atención que no tuviera más voz".
Tres hombres entrelazados en un solo abrazo, en un solo llanto. Padre, hijo menor, hijo mayor. Pululan los politicos y politicas, sostenemos la situación entre las lágrimas que nos arrancan los de sangre en sus penas. Y hay gente como suspendida, sentadas o paradas con un halo disperso alrededor, como en una caída libre que no se detiene. Esas benditas expresiones: "estoy cayendo", "aun no caigo", "cayó". Mucha verdad en la paradoja de un cuerpo que aún detenido se precipita cayendo al abismo sin poder aterrizar.
Hijas, y nietos que son primos entre sí, y sus parejas que se miran unos a otros. Y el hijo, anda entre sus hijos pero no sabe cómo atajar a su madre.
"No me debe haber querido despertar. Para cuando me llamó… porque se ve que se levantó y… entonces lo escuchamos y no lo podíamos levantar… y la ambulancia no llegaba pero por suerte la de enfrente es enfermera. Y no llegaba la ambulancia. Hasta que llegó la policía.".
El desgarro producido por la desaparición de ese que era abuelo, y padre, y hermano, y padrino, y, y, y… Ruptura de lo inesperado en medio de plena rutina. ¿Alguna vez escuchaste el silencio posterior al momento en el que el mundo se quiebra para otro? Creo que se escucha ensordecedoramente en algunas miradas, y se palpa su relieve en algunas palabras que intentan surcir paisajes agujereados por la ausencia. 
Una muy cercana llora a los gritos, otros se quejan de tanto ruido si no es sincero. Otra señala la culpa y todos se callan. Nadie cree necesario quedarse la noche entera pero todos acompañan la procesión silente del alma hacia otro lugar alumbrando la noche con sus vigilias. Luego, el ardor de su silencio, ahora eterno. 

viernes, 26 de abril de 2019

Mudarse

¿Alguna vez nos detenemos y pensamos en lo difícil que es acomodar una vida para que entren dos? De gusto sería nomas, porque nada lo hace mas fácil. Hasta nos quitaría el aliento de compartirnos con otro si lo pensamos mucho, porque casi no tiene lógica alguna. ¿Como puedo vender estas marquitas de diez años de mi mesa si me gritan cada una la situación donde escarbaron la madera buscando refugio? ¿como deshacerme de los libros que son eternos pendientes de lectura cuando garantizan con su habilidad para juntar polvo la promesa sustentable de que alguna vez llegará el dia de leerlos? ¿cual seria el sentido de tener nuevas sillas cuando estas tienen el valor de no valer nada, lo suficiente para no extrañarlas pero no tanto como para desconocer que hay cosas en la vida que mejor si se mantienen indiferentes antes que juntar esa potencialidad de faltarte y que duela? ¿por qué cambiar el tele por uno mejor y con menos fallas si cada vez que se apaga me encanta que me robes un beso en la oscuridad y hacerme el que sos un zarpado y prender la serie de nuevo a la espera de repetir? ¿para qué hacernos los pintores profesionales y lijar una pared para pintarla y lijarnos las manos tontamente si para raspones tenemos todos los topetazos que nos damos cuando nos planteamos esas escenas de celos en las que nadie cree? ¿no seria ilógico que juntemos todas nuestras ollas cuando no hay manera de reunir nuestras formas de revolver los tucos? ¿para qué intentar unir tus vajillas con las mias si siempre nos cuesta decidir cual es el plato principal del almuerzo o la cena porque a vos no te gusta repetir y a mi no me jode? No me vengas a mi a hablar de la jabonera de porcelana porque ya discutimos mil veces sobre lo torpes que somos y que la vamos a hacer mil pedazos. ¿Por qué vamos a fingir que yo también voy a lavar los platos si siempre espero a que llegues y no toleres mi pilita de la semana y la laves con tu taza del desayuno? No entiendo el valor práctico de una plancha, y no podría entenderlo si me lo explicas con tu camisa impoluta y calentita. Tampoco te ofendas porque tus manchas las saca mi lavarropas aunque no pueda nunca lavar lo negro de los silencios cuando los hacemos.
Lo que pasa es que tampoco es posible que nos hagamos los tontos respecto de que tenés llaves desde hace mas de un año porque vos también te escarbaste un refugio en mi carne. Es que me gusta cocinarte para ver como comes tan distinto a mi, lento y tranquilo. Es que me es imposible entender qué te haría dormir en tu cama sólo cuando despertarnos juntos es tan gracioso para vos por mi pájaro loco en la cabeza y a mi tan divertido porque el perro te lame y lame hasta obligarte a darle bola. Pasa que no es mas sencillo ignorar la tendencia hacia donde avanzamos haciéndonos los tontos. Es muy difícil dejarte elegir una alfombra de baño con la excusa de que no te gusta mojarme el piso y no decirte que a mi tambien me gustaría que tus pies caminen descalzos en mi casa todos los días.

Pero bueno. En estas cosas no hay que pensar porque al final no te dormís mas pensando en lo lindo de los abrazos y lo incómodo de una mudanza y tampoco es el eje.

miércoles, 16 de mayo de 2018

No se muy bien como seguir...

Hay momentos en los que caigo en todo lo que hago y desconozco cual es la fuerza que me impulsa. Me desoriento ahi, necesito que me atajes pero es difícil porque ni vos sabes ni yo me reconozco tan perdido como estoy. En otras ocasiones surco un espacio bailando. Me gusta bailar y reencontrarme ahi con todo lo que hace música. A veces te quiero mucho aunque no se sepa. Bailando es mas facil, ¿sabes? Me voy de tema, no es a propósito. ¿Sentiste alguna vez que tu cuerpo es el lienzo donde se expresa el dolor del mundo de a ratitos? Es terrorífico darse cuenta que cuando no es eso, no sabes qué otra cosa hacer con él. ¿Y si la vida que construimos alrededor no alcanza para salirle al cruce al dolor? Para eso yo tengo una esquinita en todas mis casas para llorar tranquilo en una sillita en la que esperaba sentado a mi papá cuando tenía tres. No siempre se puede, perdón. No se muy bien como seguir, pero tal vez otro dia retomo.

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Hoy, mientras me daba cuenta que me dejé mi bufanda en casa al salir, pensaba en cuanto me cuestan las buenas costumbres. Y ahora mientras escribia veo que me pasa muy seguido tipear l en lugar de m y capaz eso es llevar al otro lo que a mi me pasa. ¿O será el sobrenombre de mi amiga Mele? No se. 

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Llegar a casa con eso en la cabeza y cantarlo. Poner esa playlist y arrasar lo que se pueda con movimientos que no vas a hacer en la pista de la fiesta de fin de año del laburo porque aunque no quieras sos un poco cobarde. No me mires asi, yo soy solo tu vecino en el ascensor. Es a la noche cuando me convierto en oreja y escucho tu deslizar de pies y una danza a oscuras. Parás solo para servirte mas vino y te acostas muy tarde. Cuántas historias podria contarte de tus ojeras al salir, de tus saludos al llegar y de la musicalidad con la que cerras la puerta. Dejá, no me des bola, voy a sumirme en este silencio de nuevo. Buena cena.

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Quieto, tenso, musculatura activa, alerta, estoy en un estado de crispación. Y son las sábanas y vos, la alergia y el sueño, y el suelo. Duermo y me despierto, me ahogo, me saco la remera... no, mejor no. Me doy vuelta y de repente un beso, un abrazo, una caricia en la pierna. Entrega total, somos el amor y mas, o al menos sonamos bien. Todo se desvanece. Es un sueño, es el suelo, es nuestro cielo.

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Te voy a extrañar. Pero a vos, no a la maquinita de tirar frescas, de querer quedarse con la ultima palabra ni al ganso que reduce lo que me pasa en términos de capricho o mala voluntad. A mi me gustaba la idea de contarte algunas cosas pero entendi que el juego no te va y capaz entendi mal porque tambien al dejar de jugar reclamaste. No sé, pero la experticia en mi sensación no se la otorgué a nadie para que sin preguntar te aparezcas a inventar que vos si la tenes clara. No hay nada claro en nuestro lio. Te quiero igual.

...

martes, 24 de octubre de 2017

Un juguete exigido no es un juguete de verdad

La manera en la que un niño se entrama en una historia familiar es diversa y variopinta. El proceso comienza la primera vez que un padre fantasea con la idea de que un hijo suyo tenga un hijo que represente al linaje para la posteridad (o sociedad, o mundo, o múltiples etcéteras - ¿representación frente al Otro?). Las fantasias que delinean una posición en el deseo parental a este niño por venir son de lo mas singulares, producto de los tejidos y vicisitudes del tejerse una versión amable del sentido de la vida. De ello solo tenemos versiones, como constructos moviles y variables (en el mejor de los casos) que surgen fruto de lo que otros y Otros han podido donarnos y lo que uno ha podido ir haciendo con eso.

El juego es el espacio de libertad donde los niños pueden ensayar sus tejidos de vida, poner y ponerse a prueba sin riesgos y dirimir las vicisitudes de la construcción de sentido. El juego como articulador fundamental del desarrollo de un niño no es un factor transportado en los genes, requiere de ser donado por otros y sostenido, requiere que se lo reconozca como juego y no como vandalismo, capricho o sintoma. El juego convoca a la filiación en su punto articulador principal: el deseo.

Los jueguetes, en esta historia maravillosa, son la apoyatura material necesaria del juego y, en ese punto, parte de la construccion compartida del escenario lúdico. ¿Que quiere decir esto? Que los padres o sujetos en posición parental incluyen en la donación y reconocimiento del juego a los juguetes como objetos para los niños. Claramente el juego no depende de que los padres tengan los recursos economicos para solventar el gasto altisimo que requiere comprar un juguete hoy en dia. Mas bien, jueguete puede ser cualquier cosa que entre en la combinatoria y los desplazamientos del juego. De alli que un palo pueda ser un caballo, el barro una rica torta y la nada misma convertirse en un personaje ficcional; o bien los juegos mas caros de la jugueteria podrían ser ignorados de lleno o no ingresados en la trama lúdica. No son las cualidades del objeto las que proponen su función sino la historia y lo que con ella puede hacerse. Esto se da, ya dijimos, no naturalmente sino en el encuentro entre Otros y otros que habilitan al juego y sus compinches los juguetes como actividad subjetivante.

No hay entonces EL juego o EL juguete 'utiles' para tal o cual padecimiento. No es la 'utilidad' prefabricada la que alivia las 'nanas' de la subjetividad. No hay fábrica que abastezca con LA respuesta para las fallas y caidas del sujeto en la instalación del juego. Esto no hace tope al capital para confeccionar saberes que fundamenten el empuje al consumo, que es hijo de intereses economicos y de la ética de los bienes, no toca en ningún punto al deseo como espacio vacío que permite que se funde la primer jugada del '¿jugamos?'. El capital marcha con sus botas despuntando canciones que invitan a la exigencia... 'jueguen, todos'. Pero esto no es una propuesta, no es invitación, no hay merienda de por medio ni amigos. La exigencia es que TODOS jueguen... a esto. Y ese 'esto' es el objeto de ultima generación en materia de niños. Juguetes son otros. Estos son objetos de consumo para niños, diseñados para engañar a padres y madres para que hagan pasar en ese objeto la exigencia pero no su deseo.

Es vergonzoso presentar un juguete como 'propio' o 'específico' para un padecimiento porque se juega con ese padecimiento y la verdad que porta y hace signo de malestar en una familia. Eso es vergonzoso para quienes cuentan con ese recurso. La vergüenza y el pudor no son dones que la historia le haya donado al capital.

Quiero PARA TODOS la posibilidad del juego... y que cada niño decida CON sus otros y Otros qué juego, como jugarlo y con qué. Hace falta que para todos haya la posibilidad de construir un cada uno singular, especifico no de un padecimiento sino de un sujeto, sujeto que en su constitución siempre se invoca entre varios. Quiero avergonzar a quienes proponen una sola manera de jugar, quiero que la risa del juego de los niños se oiga entre los ruidos de lo social. Me entristece el silencio de los niños capturados en los supuestos 'juguetes que calman'. Prefiero la melodia de la infancia a la que el juego no se le deniega a partir de ofrecemientos fulgurantes y extorsivos. Los juguetes, inventemoslos jugando.

sábado, 26 de agosto de 2017

Hay gente que no cambia

Hace no mucho llegó a mi la triste noticia de que no siempre que dedicamos el cuerpo a que otro crezca y resigne un pedacito de si por amor eso sucede. Tal vez por la escritura de mi vida (lo que tenemos hasta acá escrito entre los que surcaron mi vida y yo) creo que hay efectos cuando uno dispone de su presencia en la vida de otro con un amor inédito. Y, ¿qué amor no es inédito cuando uno ama a cada uno, cada vez, de manera única e irrepetible?
Sin embargo, frente a la sorpresa de esa diferencia radical que uno puede escribir en la vida de otro hay quienes resisten a ser marcados mediante escamoteos patéticos. Amantes de la cascara vacía que han sabido ocupar, habitar y acrecentar, cualquiera que los invite a un breve paseo donde ella se quiebre recibiran una negativa. Sin embargo, no es la negativa la que indigna. Mas bien es la necesidad de degradar esa invitación, de burlar sanguinariamente la posibilidad de que haya otra cosa que valga la pena amar mas que las insignias que pesan sobre ellos. La opacidad de estos seres es extrema, la transparencia de los afectos los fragmenta, los recluye a guarecerse en sus frivolos espejos y en el peor de los casos a aniquilar al otro en donde encuentran una expresion sincera de 'lo otro' que vive en ellos y ocultan con recelo.

No soy quien para soportar que veas pasar la existencia, no soy quien para quedarme viendote esconder lo mas humano que te atraviesa mientras el tiempo que compartimos pasa para mi (sufriendo cada segundo en el que no llego a vos) y para vos (que cancelas ficcionalmente el avance maquinico que nos acerca a la nada mientras ignoras mi presencia viendo la pelicula repetida de los afectos pasados en mi rostro) por igual (como a cualquier mortal). Deberé aprender que hay gente que solo puede cambiar... de trabajo.

sábado, 4 de marzo de 2017

Mejillas

Hoy, por ejemplo, no se si me dan ganas de comer. Es raro porque la glotoneria suele ser mi distintivo. Me gustan los dulces, pero hoy no puedo cenar ni un simple pedazo de pan con agua.
Hoy me dió calor, como cuando mi papá me retaba por una macana de chiquito. Me acuerdo que cuando el apretaba el trapo yo me hacia pis en el acto. Me acuerdo el ardor de las mejillas. Me acuerdo el dolor de las clavículas. Hoy me dió ese calor, de no saber bien por qué pero haber generado algo que no podré jamas controlar con mis manos.
Hoy dudé algunas veces antes de escribir. Me siento tonto, algo pesado. Te escribí igual. Al parecer estabas ocupado porque bolilla no me diste. Me descontrola que me ignores, me brota no saber cómo hacer que me quieras y controlar ese querer. ¿Será que a amar se aprende entre calores y mejillas ardiendo?

viernes, 3 de marzo de 2017

Era un día de bastante calor, cercano al final del verano. Era fin de semana, en esa vertiente rara que tenía Tute de vivir: laburando. El calor le gusta, siempre, pero es cierto que el cansancio y el sudor molestan a cualquiera. Decidió prender la ducha tras tomar un vaso de cerveza helada que hacia comprado antes de irse de viaje para tenerla a su retorno. Llamada mediante, comienza a vestirse de galas nocturnas para compartir una copa en terreno completamente desconocido. Sus alpargatas siempre le dan un aire aniñado del que suele abusar con cierto descaro. Su camisa esa noche hacia juego con absolutamente todo.
No podré nunca decir si fue mi barba canosa, mis ojos claros o el vino, pero sí que algo de todo eso lo convocó a volver una y mil veces a mi cama. Venía de a ratos, en escapadas, siempre corriendo de un dia al siguiente, siempre movilizado por algún decir. Fue prolongado y fugaz, ambas a la vez, tal como él. Era dulce verlo llegar, arrojar todo y descansar en mis besos. Me enamoré de que eligiera mi morada para habitar, para calmarse, para llorar. Me conmovió que encontrara otro tempo tocando sus instrumentos con mis partituras.
Y si, me dolió verlo partir a cantar sobre otro pecho, pero lo entendí. Ruego alguna vez volver a escucharlo reir de mis tonteras, y que me enseñe cosas complejas que sólo el y su alma de filósofo entienden. Deseo que un dia llegue otra vez por esa puerta a romper mi inercia con su palpitar acelerado y su forma de ser jugada. Espero, casi todas las tardes de calor intenso y molesto, que un llamado mío lo haga vestirse de noche y acudir a mi encuentro.

domingo, 5 de febrero de 2017

No puedo evitar sentir, una vez cada tanto, ese vacío amargo en la garganta. Y bueno, no tengo tanta chance de olvidarme y pasar a otro tema. Me atraganta la ausencia de todo lo que haciamos. Extraño hasta la alergia que me reventaba. Eso y probar morrones crudos. Y qué me importa si lees. Qué me importa si igual nunca lees. O si lees te haces el sota, te escurris, no te haces cargo pero aca estaré siempre para recordarte que este dolor lo dejó tu amor y tu cobardia, mezclados con mis demandas y mis eternos esperarte que duraban demas... que duran demás, si, porque aún te espero en ese sueño tonto que me inventé donde me amas y dormimos abrazados porque te gusta mi calor por las noches. Nunca dormi mejor que entre tus brazos... ni siquiera en la cama del otro hombre más importante de mi vida.

domingo, 18 de diciembre de 2016

El pibe de las Vans Bordó

Lo empecé a reconocer en el vagón todos los jueves por sus zapatillas. Me sorprendia lo prolijas que estaban, pero él en general: su morral, su rostro, la forma en que su incipiente bronceado armonizaba con el color de su remera. Me daba miedo mirarlo por demasiado tiempo pero estaba atrapado en su arquitectura.

Siempre lo perdía en la Biblioteca Nacional. En el camino ahí desde la boca de subte pareciamos dos tontos jugando a pasarnos, acelerando el paso y esquivando transeuntes.

Siempre fui cachibache. Mis zapatillas lejos estaban de llamar la atención de nadie, usaba una joggineta los jueves para estar cómodo en el trabajo y mis remeras eran básicas o ridículas, jamas un punto medio.

Lo imaginaba escuchando rock clásico o algo instrumental pero me daba verguenza escuchar cumbia como suelo hacer en la calle asi que siempre ponia otra cosa cuando estabamos juntos.

Fue un mito... mi cuento de los jueves antes de entrar a trabajar. Nos repetimos una vez por semana. Rompo el hielo mirandole las Vans bordó mientras él juega a ignorarme y cambia de canción. Lo miro sólo si no me mira, intento provocarlo y no me sale. Soy torpe, tal vez miedoso, idealista.

Estos fundamentalismos chotos de la corporación julivudense te arruinan los lentes de la perspectiva en el romance. El grueso de nuestra relación, secreta para el, es nuestra carrera en caminata y; nuestra separacion es estupidamente la misma cada vez y sin razón algún. Así, sucesivamente, me pregunto cada jueves cómo puede uno extrañar a los extraños.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Podria pedirte perdón, pero me late el orgullo en las venitas de la muñeca. Te juro que pienso que es inútil, que coincido con vos, que me gustaria ser otro. Pero bueno, me toca ser este, con estos bailes, con estas tendencias destructivas, con estas caras de orto. Me encantaría poder aceptar sencillamente que invites la cena, que lo hagamos en el balcón y obviar la molestia cuando haces chistes tontos. Me gustaria vivir mas relajado pero no se como se hace. Se que con el tiempo las cascaras se me caen, también se que vos no estas para esperas, aunque aplaces las concreciones. Se que se quiebra en mil pedazos un papel frente a poner en palabras lo que yo hubiera querido en esas noches que dormimos abrazados, se que me angustia y se que no queres eso. Me resulta insoportable saber que no soy lo que queres, te soy sincero.

martes, 20 de septiembre de 2016

Informe EC o una vida arrasada en simples crueldades

"Ah, ¿pero no sabias? ¡Se murió!" Cae un teléfono en la fantasía, realizando la escena perfecta de alguna película jolivudense. En la escena de verdad alguien se aferra al teléfono para no caer desplomado al piso. Qué raro resulta a veces aferrarse a cosas de las que en realidad uno mismo es soporte.

Vuelven fotos. Estamos en su casa, él grita que no quiere irse pero encuentra en mis ojos la limitación que lo ancla a una debacle. Fui espejo de la desgracia mas grande de su vida, presencia que convalidó que la decisión no era suya ni tampoco la mejor. Y allí se embarcó entonces en oponerse con todo lo que le quedaba de existencia a esos mandatos de los militantes del bien. Puso su cuerpo como apuesta en la ruleta y nunca fue un tipo con suerte.

Ni un bastón le pudieron dar. Porque ellos, los burócratas, solo entienden de papeles, de cosas vanas, de prácticas adultas y sellos, de sobres de colores, de formularios y mas formularios. Ellos no se conmueven cuando aparece la necesidad en un cuerpo que les tiembla enfrente, que no goza del equilibrio que supo tener, que no soporta en pie la espera que supone ese numerito verde, sus líneas amarillas del piso ni sus 30 a 90 dias hábiles. Los burocratas nos tienen presos de su propia esclavitud.

No lo supieron cuidar con su cuerpo de abuelito. Y es que un abuelo no necesita geriátricos nada más, sino nietos (o gente de buena madera que oficie de tal) a quién contar sus historias y muchisimo respeto. Él necesitaba la sorpresa que le regalabamos tras de cada relato. Él necesitaba un poco de amor del bueno y alguien que escuchara. Nos llenó de magia, pero el totalitarismo berreta de las instituciones asilares lo apagaron.

Al verme se arrima con los brazos extendidos, nos abrazamos y dice: '¡eh flaquito! ¿me extrañaste?'. Salimos a tomarnos el tren porque a Fulanita le dió pereza cambiarlo de banco y tenía que cobrar a hora y media del agujero donde lo depositó Menganito (hermano de Fulanita en el discurso del 'marchen'). Lo apuraron tanto que no se abrigó bien, pero no importa porque mi garganta no necesitaba mi bufanda. Por tantas pelotudeses me quedo afónico...

Qué sorpresa esa mirada cuando me agradecía un chocolate que le regalé. Y es que, claro, ¿cómo no te emociona el chocolate, pibe? A mi me gustaba mirarlo mirar el paisaje mientras me preguntaba en qué pensaría tras cada estación. Por momentos veia alli retazos de recuerdos de otro viejo importante de mi vida.

Su mayor aspiración era ir a un bazar gigante y a los locales baratos de algunas zonas donde todo abunda para invertir unos mangos. El era sencillo, noble, solidario... un tipazo. Jugaba con los nenes en los transportes públicos, haciendoles morisquetas que me hacian reir hasta a mi. Pero esas cosas no entran en los papeles, no te las certifica nadie, mueren sin encarpetarse en el fichero de alguna Sultanita... y menos mal.

Casi no te miraba cuando perdía estabilidad. Agradecía en silencio que le tendieras la mano y no dijeras nada. Sostener, solo sostener. La ultima vez me dijo 'gracias por los servicios prestados' en chiste, mientras me devolvía mi campera y me abrazaba, al parecer muy lento para la enfermera que quería cerrar la puerta.

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'¡Eh flaquito! ¿me extranaste?'. Te lo prometo Enrique.

domingo, 27 de diciembre de 2015

Estoy aburrido, estoy decepcionado, vivo traicionado. El amor promete, escribe historias, se pasea por mi vida bien vestido suspirando ilusión. Amo mal, me enlaza la locura, me atrae la incertidumbre y me destruyen los portadores de las preguntas que no son asunto mio. Y mis celos, esos malditos compañeros de penurias, y el asco que me provocan los besos inadecuados, los que no son aquellos dulces manjares de mi amante distante. Esos que son encontrados, besos encontrados porque fueron buscados, provocados, incitados, sugeridos, cultivados y que sin embargo, en el ultimo momento, hubiera preferido rehusar, no dar, no entregar y huir. Ah las huidas, las corridas, las bombas de humo, mis juegos de escapismo frente a la sola posibilidad que algo se lleve conmigo o contigo el deseo en su realización. El verdadero terror a oficiar de causa del brillo de tus ojos, del tropiezo de tu voz o destinatario de los dones que sin ser lo que quiero no paro de pedir. Es el rechazo el tormento, es el saber la pasión y es acaso el amor mi tema para dos. Aunque bien, llegando a los finales de cada Corin Tellado, miro hacía atras felizmente insaciable, vacío y con la triste sensación de falsedad que caracteriza a nuestro mundo para mis modos.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Yo NO quiero nada

Frase equivocable si las hay. Vale apreciarla un segundo en su complejidad para desentrañar los secretos que esconde a la vista de todos los que al pasar la escuchan y creen que entienden (ni hablar de los que 'entienden' al decirla).
Lo primero a remarcar es que empieza con un 'yo'. Ahi va, el burro por delante pa'que no se espante. El yo, que no sabe de otro mas que de su ombligo y poco ha de importarle otro aunque pretenda que si. Yo, que ama a igualdad y semejanza de lo que dice querer, desconociendo en el tránsito que no sabe. Pedante y egolatra, ciegamente equivocado, se adelanta a ser lo primero en ser enunciado, como si eso fuera garantia de algo.
No. Palabra límite. Palabra demarcatoria. Ella señala, orienta, regula un transito: el imposible. Esto NO, por acá NO... querer, NO. Que ella señale lo prohibido no quita que podamos coquetear con franquearlo, derribarlo, mancillarlo, esquivarlo, desconocerlo o lisa y llanamente... desobedecerlo.
'Quiero' es un verbo complejo de conjugar. Su afirmación en presente no descarta el futuro, a veces lo promete y otras le teme, tiembla al enterarse que la conjugación futura podría no ser perfecta o no ser a secas. Quiero, presente, no puede decirte que no hubo un quise ni que ese esté tan claramente en el pasado, allá con lo olvidado. Bien sabemos que un quiero desmemoriado es un quise queriendo querer de nuevo.
Finalmente 'nada'. Triste lo que queda en el final. Nada. Que, por lo demas, tampoco sabemos qué es. Las cosas mas cercanas a ella son las que comprometen el vacío propio, el limite de todo sentido, el final del camino. Un moño nos ata la garganta y solo queda enmudecer. La nada tal vez sea esa tendencia destructiva que nos habita y nos lleva a los finales de los cuentos.

Para quien escucha otro lugar posible, quien 'NO quiere nada' (aunque lo ignore) querria en principio alguna Otra cosa que rescate su cuento del final funesto. Sin embargo, prefieren varios sordos preservarse en la precaución que hacer un salto al vacío. Y si esa es la decisión, por mas corazón que haya... hay nada.